Durante años, el cine de época ha vendido una imagen pulida del pasado, casi esterilizada. Emerald Fennell decidió pinchar esa burbuja al hablar de algo tan cotidiano como el vello corporal y al preguntar dónde estaban las maquinillas de afeitar que, en pantalla, parecen haber obrado milagros improbables.
La directora de Cumbres Borrascosas se estrenó el 13 de febrero de 2026 con una duración de 2 horas y 16 minutos, en una versión protagonizada por Margot Robbie, Jacob Elordi y Hong Chau. Warner Bros. la llevó a los cines y, tras ese recorrido, la película pasó a estar disponible en HBO Max.
Fennell planteó esa incomodidad con una imagen difícil de olvidar.
"Están todas sin vello, como anguilas. Me pregunto qué está pasando. Es una locura" - Emerald Fennell, directora de Cumbres Borrascosas
No hablaba de un detalle menor ni de una manía estética. También explicó que quería que Catherine apareciera con las axilas extremadamente peludas, aunque esa escena terminó fuera del montaje final.
La taquilla colocó a la película entre los grandes títulos del año
Más allá de esa discusión sobre la representación física, la película encontró un público masivo. Cumbres Borrascosas recaudó 241,6 millones de dólares en todo el mundo y acabó como la séptima película más taquillera de 2026.
Esa cifra la dejó por detrás de seis títulos con un perfil mucho más orientado al gran espectáculo comercial. Hoppers sumó 371,9 millones de dólares y El diablo viste de Prada 2 alcanzó 608 millones.
Luego aparecen Pegasus 3 con 653,9 millones, Proyecto Salvación con 675,7 millones, Michael con 788 millones y Super Mario Galaxy en cabeza con 980,3 millones.
Fennell discutió un detalle corporal que casi nunca llega al plano
La paradoja resulta llamativa. Una película basada en una novela asociada a la aspereza emocional y a la intemperie acabó rozando una imagen corporal mucho más controlada de lo que su directora había imaginado.
Ahí está el interés del comentario de Fennell. No apunta solo a una decisión de maquillaje o vestuario, sino a una costumbre visual muy asentada, esa que convierte incluso a los personajes más atormentados en figuras impecables, como si el pasado hubiera pasado antes por una campaña de cosmética.
Su pregunta sobre las maquinillas de afeitar funciona precisamente porque baja el debate a tierra. Entre romances turbulentos, páramos ventosos y una recaudación de 241,6 millones de dólares, la rareza que más ruido hace sigue siendo otra, que Catherine casi mostró unas axilas extremadamente peludas y el montaje final prefirió borrarlas.