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Hay finales de televisión que no envejecen, solo cambian de categoría. El de Los Serrano sigue ahí 18 años después, convertido en una rareza popular que todavía obliga a su creador a volver sobre aquella mañana en que decidió que todo fuera un sueño.
Daniel Écija quedó lejos de la octava temporada
Daniel Écija, creador de la serie, ha contado que en aquella última etapa vivía apartado de la ficción. En una entrevista con Jorge Neila recordó que apenas siguió esa octava temporada y que solo la vio años más tarde.
También pesó una ruptura personal.
Écija delegó el poder de aquella temporada mientras atravesaba una separación, y ese dato cambia bastante la imagen del desenlace. La salida no nació en un laboratorio de guion milimetrado, sino en un momento íntimo de distancia respecto a la serie y respecto a su propia vida.
"Yo andaba en esa temporada bastante alejado de la serie. Yo no la vi, la vi años después". - Daniel Écija, creador de Los Serrano
El sueño apareció tras un fin de semana de dudas
Después llegó la decisión que quedó pegada a la memoria de millones de espectadores. Antonio Resines despertaba y el final convertía la historia en un sueño, un giro que sigue funcionando como ejemplo casi automático cada vez que alguien habla de cierres discutidos en televisión.
Écija sitúa el origen de esa idea en un margen de tiempo muy corto. Cuenta que la decisión se gestó una mañana mientras veía a una de sus hijas jugar al fútbol y después de pasar toda la noche dándole vueltas a una salida para la serie.
"Tuve que tomar una decisión, que como es evidente no fue reflexionada durante demasiado tiempo. Se gesta una mañana, yo veo a una de mis hijas jugando a fútbol y estuvo toda la noche dándole vueltas, llevábamos todo el fin de semana pensando y tuve la "genial" idea de que fuera un sueño". - Daniel Écija, creador de Los Serrano
Dieciocho años después todavía provoca una mueca
No es frecuente que un creador revise con tanta franqueza uno de los finales más discutidos de la televisión española. Ahí está buena parte del interés de sus palabras, porque no intenta borrar la polémica ni fingir que aquel cierre pasó sin dejar huella.
De hecho, hoy describe aquel desenlace como algo anacrónico. En ese recuerdo aparece una imagen muy concreta, la de los chiquillos con bigote, como si el propio mecanismo del sueño dejara a la vista el artificio en lugar de esconderlo.
Y, sin embargo, le hace gracia.
Écija sostiene que la serie circulaba por la comedia y que por eso no le parece grave del todo, aunque admite que ahora no tomaría la misma decisión. otros finales reescritos también han quedado marcados por una mezcla de prisa, presión y memoria posterior, pero pocos conservan una imagen tan reconocible como ese despertar final.
"Fue anacrónica, realmente extrañaba que tuvieran bigote los chiquillos y tal, pero ahora lo ves y a mí me hace gracia, como una serie que circulaba por la comedia no me parece grave. Era tan dramático el final... Hoy no tomaría esa decisión, pero una vez tomada me enfrento a todas estas críticas". - Daniel Écija, creador de Los Serrano
La paradoja sigue intacta 18 años después. Un final nacido deprisa, asumido sin demasiada reflexión y defendido luego frente a las críticas acabó convertido en una de esas escenas que casi todo el mundo recuerda, aunque sea precisamente porque todavía cuesta creerla.