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Una demanda presentada el 21 de agosto ha llevado a Taylor Sheridan al centro de una acusación de plagio vinculada a Yellowstone.
La demandante es la novelista Lauren J. Salkin. Hace diez años, Salkin presentó a Elevate Entertainment, la agencia de representación de Sheridan, un proyecto titulado Sovereign Nation y recibió una respuesta cerrada a cualquier desarrollo televisivo.
"Taylor agradece mucho tu interés. Por desgracia, no está disponible para proyectos televisivos" - Elevate Entertainment, agencia de representación de Taylor Sheridan
Meses después, Paramount dio luz verde a Yellowstone, que se estrenó en junio de 2018. Desde entonces, la ficción ha levantado una franquicia que durante ocho años sumó numerosas series derivadas, una expansión que hoy añade peso comercial y simbólico al conflicto.
La demanda sitúa el choque en el corazón político del relato
Uno de los paralelismos que destaca el escrito gira en torno a un casino tribal convertido en centro institucional del poder político y del desarrollo. También describe un enfrentamiento emblemático en la oficina del presidente de la tribu, situada en ese casino, por la expansión más allá de los límites de la reserva.
Ahí aparece uno de los detalles más concretos del caso, porque el texto no se limita a una semejanza ambiental. La demanda menciona el uso de tierras en fideicomiso, la ausencia de restricciones urbanísticas y una estructura de arrendamiento a 99 años como mecanismo de expansión.
Además, el escrito añade el uso recurrente de imágenes del plan director para dramatizar la lucha por el control territorial.
Dos actores quedaron atrapados en la misma comparación
El cruce no afecta solo a escenarios o tramas. Danny Huston y Gil Birmingham iban a participar en la obra de Salkin y acabaron interpretando a Dan Jenkins y Thomas Rainwater en Yellowstone.
Esa coincidencia conecta el caso con el reparto, que en televisión suele dejar huellas menos abstractas que una idea general de argumento. Los abogados de Salkin sostienen que los papeles previstos para ambos actores eran roles sustancialmente paralelos a los que después aparecieron en Yellowstone.
No es un detalle menor.
Cuando una demanda intenta probar plagio, la cronología importa tanto como las similitudes. Aquí, el relato de Salkin une tres momentos precisos, la presentación de Sovereign Nation hace diez años, la negativa de la agencia y la aprobación posterior de Yellowstone antes de su estreno en junio de 2018.
Entre medias, el éxito de la serie convirtió cualquier disputa creativa en un asunto de mayor escala, algo que puede leerse también a la luz de la expansión de Yellowstone y de la prioridad de Paramount sobre esa marca. Cuanto más crece una franquicia, más alto resuena la pregunta sobre de dónde salió su primera chispa.
El escrito apoya su tesis en el acceso y en la secuencia temporal
La conclusión de la demanda intenta cerrar justamente esa relación entre acceso previo y parecido posterior. Su tesis no presenta los paralelismos como una coincidencia de género, sino como una cadena de elementos dramáticos y profesionales que, juntos, sostienen la acusación.
Los abogados de la demandante lo formulan con una idea central, porque afirman que no hablan simplemente de convergencias propias de un género compartido. A su juicio, el acceso al proyecto y la cronología permiten una fuerte inferencia de plagio.
Al final, la tensión no está en una sola escena ni en un solo personaje, sino en la suma de un rechazo, un estreno en junio de 2018, dos actores repetidos y una disputa por tierras articulada incluso con arrendamientos de 99 años.