La rendición de Desembarco del Rey ya estaba pactada cuando la guerra dio un giro más cruel.
Alicent Hightower aceptó abrir las puertas de la capital a Rhaenyra Targaryen y asumió una condición que convertía el acuerdo en una condena para su propio hijo. Aegon II Targaryen debía pagar con la vida el precio de esa entrega.
Aegon huyó antes de que la ciudad cambiara de manos
La maniobra de Alicent partía de una certeza incómoda. Aemond y Vhagar no estarían en Desembarco del Rey, un vacío decisivo en una ciudad donde un solo dragón puede inclinar la balanza más que un ejército entero.
Aegon II no esperó a comprobarlo. Huyó junto a lord Larys cuando entendió que el peligro ya no venía solo del bando rival, sino de la intención de Aemond de asesinarle.
En ese punto la disputa dejó de ser una guerra entre dos ramas de la casa Targaryen y pasó a parecerse también a una pelea dentro del propio bando verde. Esa fractura ya había asomado en otras facciones divididas en Poniente, donde la legitimidad pesa menos cuando cada heredero sospecha del siguiente.
Aemond reclamó la corona mientras su hermano escapaba
Con Aegon fuera de la ciudad, Aemond reclamó la corona. El gesto no solo llenaba un vacío de poder, también hacía visible que la sucesión podía romperse en cuestión de horas dentro del mismo linaje.
Entonces Alicent volvió a intervenir y convenció a Aemond para viajar a Harrenhal con el objetivo de destruir a Daemon. Mover al príncipe fuera de la capital equivalía a retirar del tablero a Vhagar, la pieza más temida, justo cuando Rhaenyra estaba a las puertas.
Jacaerys ocupó el lugar que Rhaenyra no pudo tomar
Mientras la capital se descomponía por dentro, la tensión alcanzó también el otro lado del conflicto.
Jacaerys Velaryon ordenó a la Guardia Real encerrar a Rhaenyra Targaryen en su habitación. Después acudió él mismo a la batalla en lugar de ella, una decisión que retrata hasta qué punto la urgencia militar ya dictaba órdenes por encima de la jerarquía familiar.
Ese relevo tenía algo de sacrificio anticipado. En la Danza de los Dragones, como ya mostraron relatos sobre la crueldad de Reposo del Grajo, subirse a un dragón no garantiza mando sino exposición.
La batalla cerró el paso con la muerte de Jacaerys
Jacaerys Velaryon murió junto a su dragón en la Batalla de Reposo del Grajo.
Ahí queda atrapada la contradicción más dura de este episodio de la guerra. Justo cuando Alicent negociaba una entrada casi sin resistencia en Desembarco del Rey, el hijo que tomó el lugar de Rhaenyra terminaba convertido en otra baja irreparable de una lucha donde cada pacto llega tarde para alguien.