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La idea parecía hecha para moverse en los márgenes de una galaxia ya muy poblada, pero ahí estuvo el problema.
Simon Farnaby y Paul King, dos de los responsables de Wonka llegó a los cines en 2023 con el sello creativo del mismo tándem, desarrollaron una película independiente de Star Wars que Disney y Lucasfilm acabaron cancelando. La propuesta giraba en torno a un robot, sin personajes conocidos de la franquicia y con un tono lo bastante propio como para no encajar del todo en el molde.
Lucasfilm les pidió que la película sí pareciera Star Wars
En algún punto del proceso, el equipo recibió una indicación muy concreta sobre aquella primera versión del proyecto.
"Necesitamos que sea una película de Star Wars" - responsables de Lucasfilm
Esa frase ayuda a entender la fricción de fondo. La historia quería abrirse paso sin apoyarse en rostros familiares, pero la franquicia suele exigir señales reconocibles casi desde el primer fotograma.
Farnaby conoce además ese universo desde dentro, porque apareció como piloto rebelde en Rogue One, estrenada en 2016.
El robot protagonista terminó fuera de la franquicia
Luego llegó el descarte, aunque no el final de la historia. Disney planteó al equipo reconvertir la idea en una película de ciencia ficción independiente, una salida que recuerda a otros debates sobre los límites del universo Star Wars.
Farnaby explicó después cómo se produjo ese cambio de enfoque.
"No encaja en Star Wars, pero ¿queréis reelaborarla como una película de ciencia ficción? Así que ahora estamos trabajando en eso" - Simon Farnaby, guionista y actor
No deja de ser una paradoja bastante reveladora. Lo que impidió que naciera como película de Star Wars es, precisamente, lo que quizá le permita existir con una identidad más nítida fuera de ella.
Más tarde, el propio guionista resumió aquel intento fallido con una mezcla de ironía y resignación al admitir que probablemente por eso no acabó siendo una película de Star Wars y que nunca terminaron de bordarla del todo.
Disney mantiene al equipo cerca pese a la cancelación
La cancelación no rompió la relación entre el estudio y sus autores. Farnaby y King siguen trabajando para Disney en otros proyectos, entre ellos Prince Charming en imagen real, mientras la idea del robot busca su sitio lejos de los sables láser y de una franquicia que ya ha vivido otros giros creativos descartados.
Al final, el dato más elocuente no está en lo que se anunció, sino en lo que faltaba. Una película con un robot protagonista y sin personajes conocidos resultó demasiado ajena para Star Wars, aunque bastante viva como para que sus autores no la hayan soltado.