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Goku ya ha enseñado una carta que muchos seguidores conocían de memoria antes de verla en pantalla. El cuarto episodio de Dragon Ball Super: Beerus recupera una nueva versión del Super Saiyan Dios, una transformación filtrada desde hacía un año y ahora integrada en el remake del arco con un diseño apoyado en las páginas de Akira Toriyama y Toyotaro.
Toei rehace una transformación que llevaba un año circulando
No era un secreto, pero sí faltaba comprobar cómo iba a respirar en movimiento. La secuencia de la transformación había circulado fuera de los canales oficiales mucho antes del estreno, de modo que el interés ya no estaba solo en la sorpresa, sino en ver qué hacía Toei Animation con un momento muy conocido.
Ahí aparece una de las claves de esta revisión del anime de 2015.
El remake mejora aquella versión original y lo hace justo en uno de los puntos más observados por el público, el paso de Goku al Super Saiyan Dios. Esa nueva lectura visual no sale de la nada, porque toma como base el trazo de Toriyama y Toyotaro y devuelve al anime una referencia más cercana al papel.
Además, la serie ya enfila su tramo de transición con el regreso de Resurrección de F. Quedan un par de episodios para cerrar el arco actual, así que la batalla entre Kakarot y el Dios de la Destrucción en la Tierra funciona también como bisagra entre dos etapas muy reconocibles de Dragon Ball Super.
El choque con Beerus ya tiene fecha y la Tierra queda en el centro
El próximo episodio de Beerus se emitirá el 8 de noviembre a las 18:00 horas en AnimeBox y Crunchyroll. Toei coloca así en la Tierra el combate entre Kakarot y Beerus, una pelea que siempre ha tenido algo de examen público para la serie, porque mide al mismo tiempo la fuerza del héroe y la solidez visual del remake.
Mientras tanto, el arco actual se acerca a su final y deja una sensación curiosa. No solo prepara el relevo hacia La resurrección de F, también vuelve sobre una etapa de 2015 para corregirla con la ventaja de saber qué escenas quedaron grabadas en la memoria de los fans.
"Era muy duro dibujar, pero quería hacer feliz a todos" - Akira Toriyama, creador de Dragon Ball
Esa frase encaja con una franquicia que vive de un equilibrio difícil entre desgaste y legado. En el cuarto episodio, ese esfuerzo toma una forma muy concreta, porque la nueva versión del Super Saiyan Dios no llega como un añadido aislado, sino como la prueba de que el remake quiere revisar con más cuidado uno de los arranques más discutidos del anime.
De hecho, el entrenamiento mental de Goku ya había apuntado esa misma intención en episodios anteriores. Ahora la transformación divina refuerza esa idea con una imagen que llevaba un año filtrada y que, aun así, necesitaba algo que ninguna captura podía dar por sí sola, el ritmo real de la animación.
Quedan dos episodios, arriba o abajo, para dejar atrás Beerus y entrar en La resurrección de F.