'El color del dinero' en cines: Tom Cruise practicó billar a diario, pero un campeón mundial hizo su tiro más difícil

La película de Martin Scorsese, estrenada en 1987 y con Paul Newman y Tom Cruise, tuvo un rodaje marcado por la preparación extrema del actor y una jugada final imposible para él.

25 de mayo de 2026 a las 14:14h
'El color del dinero' en cines: Tom Cruise practicó billar a diario, pero un campeón mundial hizo su tiro más difícil
'El color del dinero' en cines: Tom Cruise practicó billar a diario, pero un campeón mundial hizo su tiro más difícil

Hay películas que cuentan una historia y, de paso, dejan otra entre bastidores. El color del dinero llegó a los cines el 27 de febrero de 1987, duraba 1 hora y 59 minutos y reunía a Martin Scorsese con Paul Newman, Tom Cruise y Mary Elizabeth Mastrantonio.

El rodaje tuvo lugar en 1986, veinticinco años después del estreno de El Buscavidas. Esa distancia no era un detalle menor, porque colocaba la nueva película frente a un pasado muy reconocible y le pedía dialogar con él sin repetirlo.

Tom Cruise convirtió el billar en una rutina diaria

Para acercarse a su personaje, Tom Cruise compró una mesa de billar para su apartamento. Allí practicó hasta poder ejecutar personalmente todas sus escenas de billar, un tipo de preparación que convierte el atrezo en herramienta de trabajo.

No es un matiz menor. En una película donde el gesto con el taco, la postura y el ritmo delante de la mesa forman parte del carácter, fingir mal un golpe puede notarse tanto como una línea de diálogo mal dicha.

Solo un golpe quedó fuera de sus manos

Hubo, sin embargo, una excepción muy concreta. Cruise no realizó la escena en la que su personaje debía hacer saltar una bola por encima de dos para golpear una tercera.

Ese tiro lo ejecutó Mike Sigel, profesional del billar y dos veces campeón mundial. La sustitución no borra el trabajo previo de Cruise, pero sí marca la frontera entre muchas horas de ensayo y una jugada de precisión extrema.

Scorsese creyó que el tiempo habría bastado

Martin Scorsese estaba convencido de que Cruise podría haber conseguido ese golpe si hubiera dispuesto de tiempo suficiente. La observación resulta reveladora porque no habla de una incapacidad, sino del punto exacto en que el calendario de una producción pesa más que la perseverancia del actor.

Al final, la anécdota resume bien el equilibrio de la película. Durante 1 hora y 59 minutos vemos a un actor que hizo suyo casi todo el lenguaje del billar, salvo una carambola imposible que terminó en manos de un campeón mundial.

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