Euphoria muestra a Cassie abriendo una cuenta en OnlyFans para pagar flores de su boda: ¿cuándo dejó de parecer raro?

En la tercera temporada, Cassie (Sydney Sweeney) usa OnlyFans para recaudar dinero y pagar un arreglo floral de su boda. El artículo analiza la ironía de normalizar trabajo sexual digital como opción económica.

01 de mayo de 2026 a las 16:03h
Euphoria muestra a Cassie abriendo una cuenta en OnlyFans para pagar flores de su boda: ¿cuándo dejó de parecer raro?
Euphoria muestra a Cassie abriendo una cuenta en OnlyFans para pagar flores de su boda: ¿cuándo dejó de parecer raro?

Hay algo inquietante en la forma en que la ficción se acerca cada vez más a la realidad, no por anticiparla, sino por repetirla sin darse cuenta. En la tercera temporada de *Euphoria*, un momento que parecía sacado de una sátira distópica se presenta con toda la naturalidad del mundo Cassie, interpretada por Sydney Sweeney, abre una cuenta en OnlyFans para recaudar dinero y pagar un arreglo floral para su boda con Nate. No es una broma, no es una escena onírica ni un delirio. Es parte del guion, como si fuera lo más lógico del mundo.

¿Dónde termina la ficción y empieza la ironía?

El personaje de Cassie ha sido descrito como extremadamente atractivo, casi arquetípico, y esa cualidad se convierte ahora en su moneda de cambio. La serie no lo cuestiona simplemente lo muestra. Y en ese gesto, hay algo más que una trama sensacionalista. Hay un espejo. ¿Estamos realmente en una sociedad donde abrir una cuenta de contenido para adultos es una opción financiera razonable para una boda? La pregunta no es si es posible, sino si ya ha dejado de extrañarnos.

El creador de la serie, Sam Levinson, ha construido un universo donde los límites entre el cuerpo, el deseo y la economía personal se desdibujan con cada episodio. Pero esta vez no está explorando el dolor de la adicción ni la angustia adolescente. Está tocando un fenómeno contemporáneo que muchos miran de reojo el trabajo sexual digital como respuesta a necesidades económicas cotidianas.

"La gente tiene ideas raras o fantasías sobre que el trabajo sexual empodera. Hemos visto noticias donde se dice que modelos de OnlyFans ganan 700 mil millones en un mes y todos están sorprendidos".

Esa ironía, esa mezcla de admiración y desconcierto, es parte del aire que respiramos. La cifra, obviamente, es absurda 700 mil millones de dólares al mes supera el PIB de países enteros, pero el hecho de que alguien la crea, o de que circule sin que nadie se ría, dice mucho. El mito del éxito instantáneo en OnlyFans ha tomado forma de verdad popular, aunque esté basado en una ilusión. Como si el 99% de los vendedores ambulantes esperaran convertirse en Jeff Bezos.

El coste humano de estar en escena

Mientras la ficción juega con estas ideas, la realidad de quienes han estado en esa industria es mucho más compleja. Chloe Cherry, actriz que regresa en esta temporada como Faye, no viene de un mundo lejano. Ella misma fue parte del trabajo sexual antes de saltar a la actuación. Pero su regreso a *Euphoria* no está motivado por nostalgia, sino por un desgaste profundo. Cherry admite que está "extremadamente cansada de que la gente le pregunte sobre el trabajo sexual". Y aunque su paso por ese mundo no fue el más exitoso, su experiencia le ha dejado una certeza no quiere volver.

"Hay como unas 100 personas que tuvieron un éxito astronómicamente mayor que el mío en esa industria y todavía siguen trabajando en ella hoy en día. Hicieron mucho más en ese sector de lo que yo hice o llegaré a hacer, y saben mucho más sobre ello de lo que yo llegaré a saber nunca", reconoce. Es una frase cargada de humildad, pero también de distancia. Como si estuviera viendo desde fuera una máquina que ya no quiere alimentar.

Y es que, mientras la cultura pop normaliza el contenido íntimo como solución económica, quienes lo han vivido saben que no hay fórmula mágica. Que detrás de cada cuenta viral hay cientos de miles de perfiles invisibles, luchando por sobrevivir en una plataforma que premia la hipersexualización y castiga el agotamiento.

¿Qué significa empoderamiento en este contexto?

La serie no ofrece respuestas. Ni falta hace. Su fuerza está en plantear la pregunta sin disfrazarla ¿qué significa tener "poder" cuando tu cuerpo es tu única herramienta financiera? ¿Es liberador o es solo otra forma de precariedad disfrazada de libertad?

La escena de Cassie y su OnlyFans podría haber sido una crítica. O una celebración. O ninguna de las dos. Lo que sí es, sin duda, es un reflejo. Un momento en el que la ficción nos obliga a preguntarnos si ya hemos normalizado demasiado. Si, sin darnos cuenta, hemos llegado a un punto en el que pagar flores para una boda con contenido sexual parece una decisión razonable.

Quizá dentro de unos años, cuando miremos atrás, esta etapa nos parezca tan confusa como aquellas décadas en las que se vendían remedios milagrosos por televisión. O quizá no. Quizá solo estemos empezando a entender lo que significa vivir en una economía donde todo, incluso los rituales más íntimos, puede convertirse en contenido.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía