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Un cable eléctrico de 200 kilómetros ha terminado chocando con uno de los lugares más emocionales para los fans de Harry Potter.
El proyecto Greenlink unirá Gales e Irlanda con un interconector de 430 millones de libras, unos 502 millones de euros. Pero en Freshwater West, en Pembrokeshire, el trazado del cable submarino cambió para evitar el memorial dedicado a Dobby, levantado en la playa donde se rodó su muerte y entierro en Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.
La playa obligó a mover un trazado ya previsto
Freshwater West no es un rincón cualquiera para quienes siguen la saga. Allí quedaron asociadas para miles de visitantes unas escenas muy concretas, y esa carga simbólica acabó interfiriendo en una infraestructura pensada para transportar electricidad entre dos países.
Simon Ludlam, director del proyecto, relató el momento en que el asunto saltó del plano técnico al emocional.
"Recibimos cientos de llamadas" - Simon Ludlam, director del proyecto Greenlink
Ludlam explicó además que al principio desconocía la importancia del lugar para los seguidores y que ni siquiera sabía quién era Dobby. La escena tiene algo de choque cultural entre dos mundos que rara vez coinciden, el de la ingeniería energética y el del turismo sentimental ligado al cine.
Ahora el nuevo recorrido roza restos de la Edad del Bronce
El desvío evitó el memorial, pero no despejó todas las tensiones. El nuevo trazado del cable pasa cerca de restos arqueológicos de la Edad del Bronce, de modo que el mapa de obstáculos no desapareció, solo cambió de forma.
Algo parecido ocurre en la propia playa con las huellas que dejan los visitantes. El National Trust ha advertido que las ofrendas depositadas en el memorial pueden dañar el ecosistema de Freshwater West y ha pedido que no se dejen objetos allí.
Ese detalle encierra una paradoja incómoda. Un homenaje nacido de la ficción ha obligado a retocar una obra de 430 millones de libras, mientras la acumulación de recuerdos en la arena amenaza un entorno real que también necesita protección.