Hagrid volverá a la pantalla el 25 de diciembre, cuando HBO estrene su nueva serie de Harry Potter.
Esta vez lo interpretará Nick Frost, un actor que ha explicado su método con una mezcla de homenaje y desvío. Quiere respetar la huella que dejó Robbie Coltrane en las películas, pero también aprovechar algo que el cine no tenía, ocho horas por temporada para entrar en zonas del personaje que antes apenas cabían en dos horas y media.
"He intentado tomar lo que hizo Robbie y honrarlo. Pero además, yo dispongo de ocho horas en cada temporada, mientras que Robbie tenía dos y media. Tiene que haber algo más en él. A algunas personas no les gustará. Dirán: "Este no es mi Hagrid". Y no pasa nada". - Nick Frost, actor
La frase tiene interés porque retrata un problema muy reconocible en cualquier nueva adaptación. Cuando un personaje ya vive en la memoria colectiva, el actor no solo interpreta un papel, también dialoga con el recuerdo del público.
Frost busca un Hagrid que mezcle ternura y desajuste
Para construir esa versión, Frost no ha partido de un gigante abstracto ni de una criatura salida solo de la fantasía. Ha dicho que tomó como base a su tío Emy, que contrajo escarlatina a los diez años y nunca volvió a crecer, un detalle biográfico que desplaza la inspiración hacia el cuerpo, la fragilidad y una rareza muy concreta.
Además, el actor ha mirado a John Coffey, el personaje de La milla verde al que dio vida Michael Clarke Duncan. De él rescata una combinación poco cómoda y muy útil para Hagrid, la de alguien enorme, violento, pero infantil.
Esa mezcla encaja con uno de los rasgos más difíciles del guardabosques. Hagrid impone por tamaño y fuerza, pero su lugar emocional en la saga siempre estuvo más cerca del desamparo que de la amenaza.
La serie gana tiempo para atar lo que el cine dejó en los márgenes
La nueva adaptación de la obra de J.K. Rowling busca ser más fiel a las novelas y atar cabos sueltos. Ahí está la clave del reparto y también del formato, porque una serie larga permite trabajar matices que en el cine solían quedar reducidos a una entrada memorable, una escena cómica o un momento de protección.
Ya había señales de esa apuesta en la reinvención televisiva de la saga, donde el tiempo narrativo aparece como una de las grandes diferencias frente a las películas.
Con Hagrid, ese margen adicional puede cambiar bastante la percepción del personaje. No porque deba ser otro, sino porque el mismo personaje, observado durante ocho horas, ya no funciona igual que en apariciones comprimidas.
El recuerdo de Robbie Coltrane seguirá ahí
No hay forma de separar esta elección del peso de Robbie Coltrane, que convirtió a Hagrid en una de las presencias más reconocibles de las películas. Frost lo sabe, y por eso su discurso no intenta borrar esa referencia, sino convivir con ella.
Mientras HBO prepara un estreno navideño para una adaptación que quiere acercarse más al ritmo y los detalles de las novelas, también arrastra el reto de cualquier regreso a Hogwarts, una década entera de adaptación obliga a reinterpretar sin romper del todo el vínculo con lo anterior.
Frost ya ha identificado la grieta por la que se juzgará su trabajo. Habrá espectadores que miren al nuevo Hagrid y digan que ese no es el suyo.