Hagrid volverá a la pantalla el 25 de diciembre de 2026, cuando HBO Max estrene su nueva serie de Harry Potter.
El personaje cambia de rostro y también de escala. Nick Frost toma el relevo de Robbie Coltrane con una ventaja que explica buena parte de su enfoque, porque cada temporada tendrá ocho horas para desarrollar a Hagrid, muy lejos de las dos horas y media aproximadas que ocupaba en cada película.
"He intentado retomar lo que hizo Robbie y honrarlo... pero también tengo ocho horas en cada temporada, mientras que Robbie tenía dos horas y media por película. Tenía que haber algo más que mostrar de él. Por ejemplo, es de Bristol. Es simpático y un poco callado" - Nick Frost, actor que interpreta a Hagrid
No es un cambio menor. Este año, además, se cumple el 25 aniversario del estreno de La piedra filosofal, de modo que cualquier nuevo gesto, acento o silencio del guardabosques quedará comparado con una memoria muy asentada.
Frost ya asume que no todos verán al mismo Hagrid
Ahí aparece una de las tensiones más delicadas de la serie. Frost ha dicho que parte del público rechazará su versión y que escuchará un reproche muy concreto, el de quienes digan que no es su Hagrid.
"A algunos no les gustará. Dirán, 'No es mi Hagrid'. Y está bien" - Nick Frost, actor que interpreta a Hagrid
Mientras el universo de Harry Potter vuelve a movilizar nostalgia, expectativa y comparación, el actor parece haber optado por un camino menos defensivo. En lugar de competir con el recuerdo de Coltrane, intenta abrir espacio para un Hagrid con rasgos más cotidianos y una biografía más visible.
Esa búsqueda también sale de lugares poco obvios.
Su inspiración mezcla memoria familiar y cine carcelario
Frost ha contado que se apoyó en su tío Emy, que contrajo escarlatina a los 10 años en la década de 1950. También miró a John Coffey, el personaje al que Michael Clarke Duncan dio cuerpo en La milla verde.
Ambas referencias dibujan una idea bastante precisa del personaje que persigue. Por un lado aparece una figura marcada por la fragilidad y, por otro, una presencia enorme y contenida, capaz de inspirar ternura sin dejar de imponer respeto.
Ya hay antecedentes recientes de la tensión que rodea a esta adaptación en las medidas de seguridad ante el nuevo Snape, donde la conversación pública alrededor del reparto ya dejó claro que el regreso a Hogwarts no iba a ser tranquilo.
La polémica externa también ha entrado en la conversación
Sobre las peticiones de boicot por las declaraciones de J. K. Rowling acerca del colectivo LGTBI, Frost ha marcado distancia con una frase breve y directa. Reconoce el derecho de Rowling a expresar su opinión y el suyo a mantener una distinta, hasta el punto de admitir que no coinciden en absoluto.
"Ella tiene derecho a su opinión y yo a la mía, simplemente no coinciden en absoluto" - Nick Frost, actor que interpreta a Hagrid
Después, cuando le han reprochado hipocresía por aceptar el papel, ha endurecido el tono. Frost sostiene que no puede controlarlo todo, que no tiene por qué justificarse ante nadie y que, después de los últimos siete años, ha aprendido que intentar contentar a todo el mundo no merece la pena.
También ha hablado de algo menos visible y quizá más humano que cualquier debate externo.
El síndrome del impostor también acompaña a los gigantes
Frost ha explicado que sufrió síndrome del impostor y que, para combatirlo, se repite una frase sencilla. Se dice a sí mismo que merece estar aquí, justo en una producción observada con lupa desde mucho antes de su estreno.
La contradicción resulta difícil de pasar por alto y quizá por eso funciona tan bien como cierre. Un personaje gigantesco, asociado desde hace 25 años a una imagen muy concreta, regresa con otro actor que admite dudas íntimas mientras se prepara para ocupar ocho horas por temporada.