Josefina Molina, primera directora graduada en España, muere a los 89 años tras abrir camino en el cine español

La cineasta cordobesa fallece en Madrid a los 89 años. Fue la primera mujer en graduarse en Dirección de Cine en 1962 y recibió el Goya de Honor en 2012.

31 de mayo de 2026 a las 12:58h
Josefina Molina, primera directora graduada en España, muere a los 89 años tras abrir camino en el cine español
Josefina Molina, primera directora graduada en España, muere a los 89 años tras abrir camino en el cine español

Josefina Molina murió este sábado en su domicilio de Madrid a los 89 años. Con ella desaparece una figura central del cine español y una trayectoria que abrió paso en un oficio donde durante demasiado tiempo casi todo tenía voz masculina.

Nacida en Córdoba en 1936, fue la primera mujer en graduarse en Dirección de Cine en 1962 en la Escuela Oficial de Cine. Ese dato, por sí solo, ya dibuja una época y también el tamaño del muro que tuvo delante.

Abrió camino cuando casi no había mujeres detrás de la cámara

En 2012, la Academia de Cine la convirtió en la primera directora reconocida con el Goya de Honor. No era solo un premio a una filmografía. También era el reconocimiento tardío a una carrera levantada en un terreno especialmente hostil para las mujeres.

La Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales, de la que era presidenta de Honor, la definió como una de las mujeres más importantes del cine español, feminista y luchadora incansable por la igualdad.

"Para ver el mundo con relieve tienes que tener dos ojos y la Humanidad lleva demasiado tiempo tuerta". Josefina Molina, directora y guionista

Esa idea atravesó también su cine. La Academia de Cine recordó que en sus obras aparece de forma constante un personaje femenino que pelea contra la opresión y busca hacerse un hueco en un mundo agresivo contra la mujer.

Televisión Española le dio un espacio donde dejó obras decisivas

Antes de consolidar su nombre en el largometraje, trabajó como ayudante de realización en Televisión Española. Allí adaptó El Camino de Delibes y también Teresa de Jesús, con Concha Velasco y guion escrito junto a Carmen Martín Gaite.

Teresa de Jesús ocupa un lugar propio en esa trayectoria porque reúne varias de las claves de Molina. Hay literatura, televisión pública, un gran personaje femenino y una mirada autoral capaz de sostener prestigio y audiencia sin renunciar a su identidad.

Su cine llevó ese pulso a la pantalla grande

Su primer largometraje fue Vera, un cuento cruel, estrenado en 1973. La película contó con Fernando Fernán Gómez, Julieta Serrano y Alfredo Mayo, y tuvo un guion de Lola Salvador Maldonado.

Ocho años después dirigió Función de noche, donde Lola Herrera y Daniel Dicenta se interpretan a sí mismos. Pocas fórmulas resultan tan desnudas y, al mismo tiempo, tan eficaces para acercarse a las tensiones entre vida privada, representación y conflicto emocional.

La Academia de Cine la describió como una de las directoras más valientes de su generación porque hizo lo que quería. En esa frase hay una rareza que hoy quizá cuesta medir, pero que durante décadas marcó la diferencia entre entrar en la historia o quedar fuera de plano.

Los reconocimientos llegaron, pero el mérito estaba mucho antes

Molina recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el Premio Nacional de Cinematografía. Además, fue la primera directora de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Vista en conjunto, su carrera encadena primeras veces, premios y obras que todavía explican una parte del cine español reciente. Pero hay un dato que resume mejor que ningún homenaje la dimensión de su figura. En 1962, cuando se graduó en Dirección de Cine, Josefina Molina era la única mujer que había logrado llegar hasta allí.

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