Keanu Reeves pide clemencia para Carl Rinsch, condenado por desviar 11 millones de Netflix en 'White Horse'

El actor envió una carta al juez Jed S. Rakoff para pedir “clemencia, misericordia y justicia” por el director, declarado culpable de usar fondos de Netflix en gastos personales y apuestas con criptomonedas.

30 de mayo de 2026 a las 11:08h
Keanu Reeves pide clemencia para Carl Rinsch, condenado por desviar 11 millones de Netflix en 'White Horse'
Keanu Reeves pide clemencia para Carl Rinsch, condenado por desviar 11 millones de Netflix en 'White Horse'

Entre un Ferrari rojo, cinco Rolls Royce y un reloj suizo de 387.000 dólares, aparece ahora una carta de Keanu Reeves que pide clemencia para Carl Rinsch. El contraste resulta difícil de ignorar porque la petición llega después de una condena por desviar 11 millones de dólares del presupuesto de una serie de Netflix.

Rinsch, director de cine, fue declarado culpable de usar para fines personales ese dinero que la plataforma había entregado para sacar adelante White Horse. Netflix había destinado 44 millones de dólares a la producción y transfirió 11 millones adicionales en marzo de 2020.

Keanu Reeves pidió misericordia ante el juez

El 1 de mayo, Keanu Reeves, actor, remitió una carta al juez Jed S. Rakoff. En ella comunicó su intención de ofrecer “clemencia, misericordia y justicia” para el director, con quien mantiene una relación personal desde hace más de una década.

La amistad entre ambos nació tras el rodaje de 47 Ronin en 2013. Un año después, Reeves asistió a la boda de Rinsch en Uruguay, y ese vínculo ayuda a entender por qué su nombre ha irrumpido ahora en un caso dominado hasta aquí por cifras judiciales y gastos de lujo.

Reeves no habla en su carta como un observador lejano. El actor llegó a ver una versión inacabada de White Horse y la describió como “magnífica y visionaria”, además de presentar a Rinsch como un creador “excepcional”.

"Una sentencia atenuada sería un acto de sanación" - Keanu Reeves, actor

Después de esa defensa personal, la causa vuelve a un terreno mucho menos emotivo. El Distrito Sur de Nueva York sostiene que Rinsch dedicó parte del presupuesto a especular con criptomonedas y a cubrir una cadena de gastos privados ajenos a la producción.

Los gastos dibujaron un desvío difícil de disimular

La relación de compras parece la de un catálogo de excesos financiado con dinero de una serie que nunca llegó a completarse.

  • 1,7 millones de dólares en tarjetas de crédito
  • 3,3 millones en muebles y antigüedades
  • un reloj suizo de 387.000 dólares
  • cinco Rolls Royce y un Ferrari rojo

Ahí está una de las tensiones más incómodas del caso. Reeves rescata la imagen de un artista al que vio trabajar y convivir en entornos creativos, mientras la Fiscalía describe un uso del dinero que parece más cercano al consumo privado que a un rodaje.

A finales de 2019, mucho antes de la condena, Reeves asistió además a una intervención organizada en la casa de Rinsch en Los Ángeles. Ya entonces habían surgido dudas sobre la estabilidad mental del director durante la producción.

Esa intervención sitúa la carta en un marco más amplio que la simple lealtad entre colegas. También explica por qué Reeves recuerda haber visto a Rinsch “brindar alegría, calidez e inspiración” y por qué presenta la indulgencia judicial como una forma de reparación humana, no solo penal.

El juez decidirá entre la relación personal y el coste económico

La sentencia llegará el 29 de junio. Antes, la Fiscalía presentará su recomendación el 16 de junio, un paso clave en un proceso donde el juez Jed S. Rakoff deberá medir tanto la condena penal como la devolución del dinero.

Sobre la mesa no está solo la pena. Rakoff podría ordenar que Rinsch devuelva los 11 millones de dólares desviados y que Netflix reciba 4,4 millones adicionales para cubrir gastos legales.

La historia queda así atrapada entre dos retratos que no encajan del todo. Keanu Reeves pide clemencia para un director al que considera excepcional, pero el tribunal tiene delante una condena por desviar 11 millones de dólares que acabaron, entre otras cosas, en coches de lujo y un reloj de 387.000 dólares.

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