Kill Bill vuelve en una versión de 272 minutos y se verá en más de 150 salas españolas

"Esto no es contenido. Es cine": Kill Bill regresa a España en 35mm y 70mm

09 de abril de 2026 a las 08:15h
Kill Bill vuelve en una versión de 272 minutos y se verá en más de 150 salas españolas
Kill Bill vuelve en una versión de 272 minutos y se verá en más de 150 salas españolas

Hay películas que no envejecen. Y luego está *Kill Bill*. Veintitrés años después del estreno de su primera parte, la venganza de la Novia sigue siendo tan afilada como el *Hattori Hanzō* que empuña. Ahora, el cuchillo vuelve a la garganta del tiempo con *Kill Bill The Whole Bloody Affair*, una versión extendida que reúne, remonta y resucita la duología en un solo bloque de 272 minutos. No es solo una reedición; es una reivindicación. Una ceremonia cinéfila que regresa a los cines españoles en más de 150 salas, como si el director, Quentin Tarantino, hubiera decidido que el mundo aún no ha terminado de digerir su ópera de sangre y katanas.

Un corte definitivo… o casi

Esta nueva edición no se conforma con pegar ambas películas. Integra material inédito, escenas que estuvieron en guion o en rodaje pero que no llegaron al montaje final. Son fragmentos que no necesariamente cambian el rumbo de la historia, pero que le otorgan densidad, como esos planos que Tarantino adora un primer plano de un pie descalzo, el sonido de un cinturón al desabrocharse, una pausa antes del golpe mortal. El cine de Tarantino siempre ha sido tan importante por lo que deja fuera como por lo que incluye. Ahora, permite entrever lo que antes era solo rumor.

La reaparición de *Kill Bill* en cines no es un simple ejercicio de nostalgia. En Estados Unidos, el estreno impulsado por Lionsgate el 5 de diciembre fue un acontecimiento cultural. Aquí, en España, llega como una ofrenda a los que crecieron con el *Hateful Eight* en la cabeza y el *Misirlou* de los Dick Dale como banda sonora de sus noches. Y no será en cualquier formato. En salas seleccionadas, la película se proyectará en 35mm y, en exclusiva, en 70mm. Sí, has leído bien película analógica, celuloide auténtico, ese ruido sutil de la cinta pasando por la máquina, ese parpadeo casi espiritual de la luz en la oscuridad. Es una declaración de intenciones esto no es contenido. Es cine.

El peso del legado

Detrás de esta gesta técnica y estética está una colaboración que marcó un antes y un después en la cinematografía contemporánea la de Tarantino con Robert Richardson, su director de fotografía. Fue en *Kill Bill* donde comenzó esta alianza visual, una simbiosis que luego se extendería a *Django Unchained*, *Once Upon a Time in Hollywood* y otros títulos. Richardson no solo captura la acción; la escenifica como si fuera pintura en movimiento. Y ver esta versión en 70mm no es solo un lujo técnico es la forma más fiel de experimentar cómo Tarantino quería que se viera su obra.

El reparto, por supuesto, es un panteón del cine de culto Uma Thurman, encarnando una de las heroínas más complejas y violentas del cine moderno; David Carradine como Bill, figura paterna y monstruo a la vez; Daryl Hannah, Lucy Liu, Michael Madsen, Michael Parks… y hasta leyendas del kung fu como Sonny Chiba y Gordon Liu. Cada uno ocupa un lugar en el altar del cine de género elevado a arte. Y aunque la historia se cuenta en clave de homenaje al cine de samuráis, al *spaghetti western* y al *martial arts*, su corazón late con una furia muy contemporánea la de una mujer que se niega a ser víctima.

Un mapa de resistencia analógica

Las salas que exhibirán esta versión están repartidas por toda España desde A Coruña hasta Zaragoza, pasando por Albacete, Alicante, Almería, las Islas Baleares, Ceuta, La Rioja, Navarra… En ciudades grandes y pequeñas, el celuloide cobrará vida. Que una versión de 272 minutos casi cinco horas tenga hueco en salas de provincias es un acto de fe en el espectador. En una era de series infinitas y contenidos efímeros, este tipo de lanzamiento suena a provocación "Tómate tu tiempo. Siéntate. Mira. Siente."

Algunos se preguntarán si tiene sentido volver a ver una película que muchos ya conocen de memoria. Pero el cine no siempre se trata de sorpresa. A veces, es ritual. Como volver a leer un libro que te marcó, o escuchar un disco que sonaba en un momento clave. *Kill Bill* no es solo una historia de venganza. Es un compendio de obsesiones el honor, la traición, la maternidad, el arte del combate. Y ahora, con esta versión, Tarantino nos ofrece una nueva oportunidad no para entenderla mejor, sino para sentirla más hondo.

Quizá, en un futuro no muy lejano, solo queden archivos digitales, copias en la nube, reproducciones perfectas pero frías. Por eso, cuando el haz de luz del proyector de 70mm corte la oscuridad de una sala de barrio, no será solo una película la que se encienda. Será la memoria del cine en estado puro.

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