Conan no volverá como un héroe rehecho desde cero, sino como un rey agotado por el poder y por el tiempo. Arnold Schwarzenegger ha confirmado que King Conan sigue adelante y que la película retomará la línea de los largometrajes que protagonizó en los años 80.
Ahí está, precisamente, la clave del proyecto. No será un reinicio, sino una continuación directa de Conan el bárbaro y Conan el destructor, con el mismo actor encarnando a un personaje que ahora carga con cuatro décadas de trono a la espalda.
McQuarrie dirigirá el regreso de un rey que ya no vive para conquistar
Christopher McQuarrie asumirá el guion y la dirección bajo el sello de 20th Century Studios. El rodaje está previsto para 2027, una fecha que sitúa la película en una fase todavía temprana, aunque ya con sus piezas principales sobre la mesa.
Durante años, Schwarzenegger ha repetido que quería cerrar esta etapa con una historia crepuscular. La idea no gira en torno a un guerrero joven que asciende, sino a un monarca que ha pasado demasiado tiempo lejos del barro, del acero y del miedo físico.
De hecho, la historia parte de un Conan que ha ocupado el trono durante cuarenta años y que debe recuperar su instinto de combate.
El tono mira a Sin perdón y no a la nostalgia fácil
Schwarzenegger ha comparado el enfoque narrativo con Sin perdón, la película de Clint Eastwood que retrataba a un pistolero envejecido frente a su propio desgaste. La referencia no es menor, porque desplaza el centro del relato desde la épica juvenil hacia la erosión del personaje.
Más que preguntarse si Conan puede blandir de nuevo la espada, la propuesta parece interesada en otra cuestión. Qué ocurre cuando alguien que gobernó durante décadas debe volver a comportarse como el hombre que era antes del trono.
También cambia la escala emocional. Conan aparecerá envejecido, cansado de gobernar y obligado a regresar al campo de batalla, una combinación que acerca el relato al final de una vida pública más que al arranque de una franquicia.
Esta vez el conflicto nace en el desgaste de gobernar
En las películas de los 80, el personaje estaba definido por la fuerza, la conquista y el impulso casi animal de la supervivencia. Ahora el motor dramático será otro, porque el poder prolongado ha reemplazado la aventura por rutina, distancia y fatiga.
Esa inversión resulta interesante incluso para quien apenas recuerde aquellas cintas. Un rey bárbaro que lleva cuarenta años en el trono tiene menos que demostrar al mundo, pero mucho más que demostrar(se) a sí mismo.
Si el proyecto llega al rodaje en 2027 con ese enfoque intacto, el regreso no dependerá tanto de la nostalgia como de una tensión muy concreta. Tras cuarenta años de reinado, Conan tendrá que volver a pelear como si aún no fuera rey.