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La tercera temporada de La casa del dragón concluye con la batalla de Ladera y deja ya marcado su destino final en una cuarta entrega.
Hasta hace poco, la guerra parecía avanzar con una lógica todavía reconocible, pero Ladera rompe esa ilusión. Rhaenyra Targaryen, a quien interpreta Emma D'Arcy, ordena recuperar la plaza por la fuerza cuando confirma que Aegon, encarnado por Tom Glynn-Carney, y su dragón siguen vivos.
Daemon llegó a Ladera y la negociación duró muy poco
Antes de que empezara el choque, Gwayne, interpretado por Freddie Fox, y Daeron, a quien da vida Benjamin Evan Ainsworth, propusieron a Daemon un reparto del reino. Daeron reinaría en Antigua y Rhaenyra en el resto de Poniente, pero Daemon, interpretado por Matt Smith, rechazó la oferta.
Luego llegó lo peor.
La batalla de Ladera enfrenta al ejército de Daemon con las tropas de la casa Hightower lideradas por Ormund, interpretado por James Norton. En un gesto que retrata bien hasta dónde ha caído la guerra, Ormund coloca a niños en la muralla para intentar frenar a Daemon y a Caraxes.
Ese cálculo salta por los aires cuando Ulf el Blanco, interpretado por Tom Bennett, cambia de bando y se une a los Hightower. Su intervención calcina al ejército Negro, mata a Ormund y arrasa también a numerosos habitantes de la ciudad, un giro que conecta con cambios previos en Tumbleton.
No todo queda resuelto en el campo de batalla. Daeron, Gwayne y Ulf logran huir, de modo que el bando Verde conserva dos dragones, una cifra que pesa más que cualquier discurso sobre la victoria.
Helaena cayó y Rhaenyra ya no conserva freno
Mientras la guerra exterior se recrudece, la serie abre otra herida dentro de la Fortaleza Roja. Helaena, interpretada por Phia Saban, se suicida arrojándose por la ventana mientras está embarazada.
"Es una tragedia. Pero creo que, como dice antes, este es mi cuerpo y este es mi bebé, y ambas cosas han sido abandonadas desde que tengo uso de razón. Ya no quiere seguir viviendo de esa forma y siente que quiere proteger a sus hijos. Está haciendo lo que puede" - Phia Saban, actriz que interpreta a Helaena
El gesto no llega solo. Helaena deja además un tapiz para Rhaenyra en el que aparecen su propio suicidio y la reina en el Trono de Hierro con una espada, rodeada de llamas y sangre.
En Fuego y sangre, de George R.R. Martin, Helaena se suicida tras la muerte de su hijo Maelor y no está embarazada cuando muere. Phia Saban defiende esos cambios y sostiene que algunas diferencias son muy buenas, además de admitir que sin ellas Helaena no habría sido un personaje tan jugoso para interpretar.
"Los bordados de Helaena mezclan lo onírico con lo literal. Es una forma de arte, así que no creo que se ciña siempre al realismo. Pero no parecía un presagio muy halagüeño. Aun así, le deseo todo lo mejor" - Phia Saban, actriz que interpreta a Helaena
Emma D'Arcy sitúa ahí una frontera moral. Para la actriz, Helaena era el corazón moral de la serie y su muerte condena a Rhaenyra al camino que ha elegido.
"Después de eso, no hay vuelta atrás. Desde luego, no hay forma de regresar a una manera de gobernar más moderada. No sé adónde iremos a partir de aquí, pero probablemente no habrá salvación para su relación con Alicent, lo que también significa que la muerte de Helaena condena a Rhaenyra a estar sola en su búsqueda del poder" - Emma D'Arcy, actriz que interpreta a Rhaenyra
La ruptura no afecta solo al trono, también perfora el último vínculo personal que quedaba en pie. Alicent, interpretada por Olivia Cooke, queda al otro lado de una decisión que ya incluye además el despido de Mysaria, a quien interpreta Sonoya Mizuno, y la orden de matar al Septón Supremo.
Aegon volvió a Fuegosol y la guerra ganó otra cabeza
Aegon no estaba fuera del tablero.
Tras confirmarse que sigue vivo, se reencuentra con su dragón Fuegosol y viaja a Harrenhal para aliarse con su hermano Aemond, interpretado por Ewan Mitchell. Ese movimiento encaja con la llegada de Aemond a Harrenhal, donde el castillo vuelve a funcionar como centro de gravedad de la guerra.
Ryan Condal, creador de la serie, cierra así una temporada en la que casi cada cambio abre una grieta nueva con el libro de George R.R. Martin. La penúltima entrega se emitió en junio tras la batalla del Gaznate y el cierre deja una imagen más concreta que cualquier promesa, dos dragones verdes siguen en el aire y Rhaenyra avanza hacia el Trono de Hierro rodeada de llamas y sangre.