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Gollum vuelve a ocupar el centro del mapa.
La nueva película de la Tierra Media se sitúa dentro de los acontecimientos de La Comunidad del Anillo y sigue la misión de Aragorn para encontrar a Gollum. Ese recorrido también incluye la huida posterior del propio personaje, de modo que la historia se mete en un hueco muy concreto de la cronología creada por J. R. R. Tolkien.
Andy Serkis supervisa una persecución que ya estaba en la sombra
Andy Serkis supervisa La Caza de Gollum, un proyecto que recupera a tres figuras decisivas de ese tramo del relato, Aragorn, Gandalf y Gollum. No parte de una época nueva ni de un territorio inexplorado, sino de un episodio que siempre quedó alrededor de la aventura principal.
Ahí está una de sus claves.
Durante años, la gran imagen popular de la saga quedó asociada a las dos trilogías filmadas por Peter Jackson a inicios de los años 2000, primero con El Señor de los Anillos y después con las precuelas centradas en Bilbo Bolsón. Ahora el foco se estrecha y cambia de escala, porque la historia no gira sobre una guerra abierta, sino sobre una búsqueda, una fuga y un rastro difícil de seguir.
Además, la franquicia ya se ha expandido por otros formatos con una película de animación y con la serie Los Anillos del Poder en Prime Video. Esa convivencia de cine, animación y televisión muestra hasta qué punto la Tierra Media sigue creciendo alrededor de personajes y momentos muy distintos.
Aragorn entra en escena cuando la guerra todavía no ha estallado
El argumento coloca a Aragorn en una misión de rastreo, con Gandalf también dentro del tablero y Gollum como pieza perseguida y fugitiva. Ese encaje narrativo importa porque sucede mientras la historia de La Comunidad del Anillo ya está en marcha, no antes ni después como simple prólogo o epílogo.
Peter Jackson ya había marcado la memoria visual de este universo con seis películas, pero aquí el movimiento es otro. En vez de volver a empezar desde cero, la nueva entrega se adentra en una zona lateral del relato, una de esas que muchos lectores intuían sin verla ocupar el primer plano.
No deja de ser una maniobra curiosa.
La obra original de Tolkien siempre tuvo esa capacidad de sugerir más mundo del que cabe en una sola línea argumental. Una persecución como esta, sostenida por Aragorn, Gandalf y Gollum, nace precisamente de ese tipo de pliegues narrativos donde un detalle secundario puede terminar cargando con toda una película.
También enlaza con la persecución de Aragorn que ya había despertado interés fuera del núcleo más conocido de la saga. No resulta extraño, porque Gollum siempre ha funcionado como una criatura partida entre la amenaza y la miseria, y eso vuelve más tensa cualquier historia que lo siga de cerca.
Al final, todo depende de un detalle muy preciso, que los hechos de La Caza de Gollum transcurren durante la narrativa de La Comunidad del Anillo. No es una nota de pie de página, sino el dato que convierte una vieja sombra de Tolkien en relato principal.