El calendario de junio y julio ya venía cargado de gigantes de taquilla, pero hay una película que ha empezado a jugar otra partida antes incluso de llegar a los cines. La venta anticipada de La Odisea arrancó el 4 de junio y desató una reventa que ya pide hasta 10 000 dólares por doce entradas.
En 2026, Super Mario Galexy superó los mil millones de dólares recaudados y el biopic Michael rozó los 900 millones. Entre medias, Steven Spielberg estrenará El día de la revelación el 12 de junio y Toy Story 5 llegará el 17 de junio. Aun así, buena parte de la conversación cinéfila se ha desplazado hacia una película que no se verá hasta el 17 de julio.
Christopher Nolan convirtió un clásico de Homero en una carrera por conseguir butaca
La Odisea, dirigida por Christopher Nolan y protagonizada por Matt Damon, Tom Holland y Charlize Theron, adapta el regreso del rey Odiseo a casa después de la guerra de Troya. No es una historia menor dentro del imaginario occidental. Es uno de esos relatos que siguen vivos porque hablan de volver, perderse y resistir.
Ahora bien, lo llamativo no es solo el peso del mito. AMC reveló que las ventas anticipadas de entradas premium ya superan las cifras de Oppenheimer, una referencia nada trivial si se recuerda lo que aquella película movió entre el público que buscaba formatos de exhibición especiales.
Esa presión tiene una explicación material. La Odisea es el primer largometraje filmado íntegramente con cámaras IMAX y su exhibición en IMAX 70 mm quedará reducida a muy pocos cines, una combinación que convierte cada asiento en un bien escaso.
Ahí aparece el viejo mercado secundario con reflejos de nueva fiebre. El 5 de junio empezaron a multiplicarse en eBay los anuncios de entradas para funciones en IMAX 70 mm, apenas un día después de la apertura de la preventa y más de un mes antes del estreno.
Los precios dicen mucho del clima que rodea al estreno. Hay anuncios que ofrecen dos entradas por 1099 dólares y otros que piden 10 000 dólares por doce, una escala que recuerda que en ciertos lanzamientos la experiencia de sala funciona casi como un objeto de colección.
La escasez del formato disparó una reventa que ya se parece a la de otros estrenos evento
Lo que está en juego no es una entrada cualquiera, sino el acceso a un formato muy concreto. Ese apetito por las proyecciones limitadas ya había asomado en la reventa de Dune Parte 3, donde las salas de gran formato también actuaron como cuello de botella.
Nolan, además, lleva tiempo empujando esa idea del cine como acontecimiento físico. La película ya había despertado atención por su rodaje íntegro en IMAX, pero la preventa ha añadido otra capa menos romántica y mucho más tangible para el espectador.
Porque aquí la paradoja resulta bastante clara. La tecnología que promete una imagen más inmersiva también reduce el acceso cuando depende de un parque muy pequeño de salas, y esa limitación empuja los precios fuera del circuito oficial en cuestión de horas.
Mientras junio encadena títulos llamados a dominar la cartelera, La Odisea ya ha conseguido algo menos visible y quizá más revelador. Antes del 17 de julio, antes incluso de que Odiseo emprenda su regreso en pantalla, algunas de sus butacas premium ya circulan en internet a 1099 dólares por dos entradas.