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La vuelta de Harry Potter a HBO llega con una discusión que ya no gira solo alrededor de la nostalgia, el reparto o el calendario de estreno. Lilly Wachowski, codirectora de Matrix, ha situado el foco en el dinero que mueve la franquicia y en su destino político.
Su intervención no fue tibia.
"J.K. Rowling financia el genocidio trans, punto, de modo que si apoyas ‘Harry Potter’ también apoyas el genocidio trans". - Lilly Wachowski, codirectora de Matrix
Daniel Radcliffe y Emma Watson, intérpretes de Harry y Hermione en el cine, ya habían marcado distancia con J.K. Rowling. Esa separación pública deja una imagen llamativa, porque algunas de las caras más reconocibles del universo Potter se han alejado de su creadora mientras la marca sigue expandiéndose en pantalla y en otros formatos.
Ahora el debate también alcanza a la serie que HBO prepara
Con el estreno de la primera temporada en el horizonte, Wachowski fue más allá y vinculó el consumo de productos de la saga con la financiación de leyes antitrans en distintos países. No habló de símbolos ni de gestos culturales en abstracto, sino de una cadena económica que, a su juicio, convierte cada compra y cada visionado en una toma de posición.
"Una parte del dinero de esos productos va a J.K. Rowling, que a su vez se destina a financiar leyes antitrans en todo el mundo. Si estás en contra de Elon Musk, boicoteas o no compras Tesla; y si estás en contra del cambio climático tratas de comprar menos gas o mitigar el uso de esos productos. Son matemáticas simples. Si disfrutas de esta serie y continúas apoyándola estás fomentando mi erradicación". - Lilly Wachowski, codirectora de Matrix
Esa comparación con Tesla o con el consumo de gas desplaza la conversación hacia un terreno cotidiano, el de las decisiones de compra. el estreno navideño de la serie ya estaba llamado a reactivar el peso comercial de la saga, y ahora también reactiva una pregunta incómoda sobre qué significa apoyar una marca cuando su autora ocupa el centro de una batalla cultural.
La franquicia intenta moverse mientras sus símbolos se separan
No todos los movimientos alrededor de Harry Potter apuntan en la misma dirección. Rupert Grint volverá a interpretar a Ron Weasley en la obra de Broadway, un regreso que contrasta con el distanciamiento expresado por Radcliffe y Watson.
También el videojuego Hogwarts Legacy dejó ver esa tensión.
Warner Bros. Games incluyó un personaje trans y publicó un comunicado para matizar que J.K. Rowling no había estado directamente involucrada en el proyecto. Ese gesto no rompía el vínculo comercial con el universo Potter, pero sí intentaba ordenar la conversación pública alrededor de quién decide qué dentro de una franquicia que sigue creciendo entre apoyos, rechazos y una adaptación para una década.
Ahí está la contradicción que hoy resulta más difícil de esquivar. Mientras algunos de sus intérpretes toman distancia y una de sus críticas más duras pide un boicot explícito, Harry Potter sigue funcionando como una máquina cultural capaz de volver al teatro, a los videojuegos y a HBO al mismo tiempo.