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Los Nazgûl todavía no existen como los conoce la Tierra Media en la tercera temporada de Los Anillos de Poder, y ahí está una de las claves del nuevo tramo de la serie. Prime Video llevará a pantalla el momento en que Sauron reparte los Nueve Anillos desde Barad-dûr y convierte ese gesto en una escena de combate entre hombres que pelean a muerte por un único premio.
Sauron convierte el regalo en una trampa
La frase que pronuncia el personaje resume bien esa lógica torcida del poder. Antes de arrojar una espada al suelo, Sauron dice que los Anillos de Poder son un regalo precioso y que Mordor solo puede compartir uno.
"Los Anillos de Poder son un regalo precioso. Mordor solo puede compartir uno" - Sauron
Después arranca la parte más áspera del planteamiento, porque la serie no va a limitarse al reparto ceremonial de los Nueve Anillos. También mostrará cómo el nuevo portador empieza a sucumbir lentamente a la influencia del anillo.
Ahí aparece una idea muy tolkieniana.
En los textos de referencia de J.R.R. Tolkien, los Nazgûl surgieron a mediados de la Segunda Edad tras la entrega de Nueve Anillos a reyes, señores y guerreros humanos, entre ellos tres nobles numenóreanos. La serie toma ese punto de partida y lo desplaza desde la leyenda resumida hasta el proceso de corrupción, que siempre resulta más inquietante cuando ocurre ante los ojos del espectador.
Esa transformación conecta además con el regreso de Sauron en noviembre, donde la tercera temporada también enlaza la guerra contra los elfos con la forja del Anillo Único. No es un detalle menor que en ese mismo tablero entren el Balrog y la figura de Gandalf el Gris, porque la temporada quiere abarcar a la vez la seducción del poder y su coste.
Payne y McKay atan Nazgnagôl al método de Tolkien
J.D. Payne y Patrick McKay, showrunners de la serie, han confirmado que Nazgnagôl, el término acuñado para la ficción, nace directamente de la forma de trabajar de Tolkien con sus lenguas. No es solo una etiqueta sonora para dar color, sino una manera de insertar en la serie ese gusto filológico con el que el autor construía pueblos, linajes y sombras.
Mucho después, cuando esos hombres ya no conservan ni rostro ni voluntad, la tradición de la Tierra Media los recordará bajo otro nombre.
Los Nazgûl quedaron liderados por el Rey Brujo de Angmar y Tolkien precisó en su Carta 246 que su arma principal era el terror paralizante del Hálito Negro. La serie ahora retrocede al instante en que esa amenaza aún tenía cuerpo humano, de modo que el miedo deja de ser una abstracción y vuelve a empezar en un gesto muy concreto, el de aceptar un anillo.
Otro enlace de esa lectura aparece en el origen humano de Khamûl, porque la temporada parece decidida a contar no solo qué eran los espectros, sino en qué momento dejaron de ser hombres. Entre Barad-dûr, la espada arrojada al suelo y la promesa venenosa del regalo, la corrupción ya no entra como una gran batalla, sino como una recompensa.