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El mal en la Tierra Media nunca fue del todo simple.
La tercera temporada de Los anillos de poder llegará el 11 de noviembre a Prime Video y colocará en el centro una de las imágenes más pesadas de todo el universo de Tolkien, la forja del Anillo Único. Al mismo tiempo, la serie quiere entrar en una zona más incómoda al explorar a Sauron, a los Nazgûl y también a un orco que no encaja en la obediencia ciega.
Un orco desertor entra donde Tolkien dejó una grieta
Marnûkh será ese personaje inédito y su movimiento no es menor, porque desertará para aliarse con los elfos y formará una alianza con Galadriel.
J.D. Payne, co creador de la serie, plantea ahí una pregunta que lleva décadas rondando a los lectores de Tolkien.
"Nos encanta la idea de explorar cómo eran los orcos antes de convertirse en esclavos sin alma ni cerebro a merced de la voluntad de Sauron". - J.D. Payne, co creador de la serie
No es una ocurrencia caída del cielo. En la Carta 153, dirigida a Peter Hastings en 1954, J.R.R. Tolkien escribió que los orcos no eran malvados en un sentido absoluto y que, aunque en la práctica quedaban anulados, no eran irredimibles en un sentido teológico abstracto.
Ahí aparece la rendija narrativa. Si Tolkien dejó abierta la posibilidad moral, aunque fuera mínima, un desertor como Marnûkh deja de parecer un cuerpo extraño y empieza a funcionar como una prolongación televisiva de una duda antigua.
Ya en los primeros pasos de la forja la serie había empujado su relato hacia zonas que mezclan ambición política y destino. Ahora suma una deserción que convierte al enemigo en personaje y no solo en tropa.
Galadriel gana un aliado que también puede ser una trampa
Morfydd Clark, la actriz que encarna a Galadriel, no esconde hasta qué punto le interesa esta figura nueva.
"Es mi personaje favorito de la serie ahora mismo. No es un buen tipo. Tiene dilemas morales. Pero tiene libre albedrío". - Morfydd Clark, actriz que interpreta a Galadriel
La frase importa por lo que introduce en la historia. Un orco con libre albedrío deja de ser un mero ejecutor del mal y pasa a ocupar un terreno más frágil, donde la alianza con Galadriel puede leerse como ayuda, cálculo o ambas cosas a la vez.
Después, Payne lleva esa idea a su extremo cuando explica el gesto que pone en marcha el conflicto.
"Así que de ahí nació esta noción de un orco que lo arriesgaría todo para desertar, acudir a los elfos y decirles. Tenemos un enemigo común". - J.D. Payne, co creador de la serie
La escena tiene algo de inversión moral. Durante años, la fantasía ha reservado a los orcos el papel de masa anónima, pero aquí uno de ellos cruza la línea y obliga a los elfos a preguntarse si pueden aceptar ayuda de quien hasta ayer representaba el otro bando.
La serie busca humanidad incluso dentro de la épica
Patrick McKay, co creador de la serie, explica que querían hacer espacio para conocer a ese personaje, preguntarse de qué habla, qué comida le gusta y qué se siente al ser un orco. La ambición no pasa solo por levantar grandes batallas, sino por meter pequeños detalles humanos en mitad de una historia dominada por coronas, guerra y poder.
Eso también cambia la escala del relato. La tercera temporada no solo mostrará la forja del Anillo Único, también pondrá a prueba la confianza entre Galadriel y Marnûkh, una relación atravesada por la sospecha desde el primer minuto.
McKay incluso lo imagina componiendo versos, una imagen extraña a primera vista, aunque no tanto si uno vuelve a los libros. En uno de los huecos más tensos del relato, la Tierra Media ya había demostrado que sus criaturas más ambiguas suelen vivir entre el secreto y la delación.
Tolkien ya había dejado otra pista. En Las Dos Torres, los capitanes orcos Gorbag y Shagrat fantasean con desertar del servicio a Sauron, y en El Hobbit los orcos cantan y componen rimas, como aquella de "¡Chas, chas! El látigo atronó...", un detalle pequeño que los aparta por un momento de la caricatura pura.
Por eso la tensión no está solo en si Marnûkh ayudará a derrotar a Sauron. Está en que la temporada quiere contar la forja del Anillo Único mientras coloca, en el mismo tablero, a un orco capaz de elegir por sí mismo y a unos elfos obligados a decidir si esa elección basta para confiar.