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Los Simpson llevan años riéndose de casi todo, pero esta vez han apuntado a un espejo bastante reconocible para cualquier espectador de plataformas.
Matt Groening y la serie estrenan Yellow Mirror en exclusiva para Disney+ este miércoles 26 de agosto. El especial parodia la miniserie Black Mirror de Netflix y cierra la trilogía que la plataforma había anunciado para este año.
Disney+ cambió el formato y dio más aire a la sátira
No llega como una nueva entrega de La casa-árbol del terror al uso, porque su estructura tiene dos segmentos en vez de los tres habituales.
Ese cambio no es menor. Los responsables de la serie explican que la fórmula de duología les da más margen para desarrollar cada historia, ya sin la obligación de ajustarse a cortes publicitarios ni a límites de duración pensados para la emisión lineal.
Ya había ocurrido algo parecido con estrenos diseñados para Disney+, donde el formato deja de depender del reloj de la televisión tradicional.
Homer ve una lámpara y la realidad empieza a fallar
La primera historia sigue a Homer después de encontrarse con una lámpara defectuosa. A partir de ahí, el personaje empieza a cuestionar su propia realidad, una premisa que encaja con esa vieja afición de la serie por convertir un objeto doméstico en una grieta absurda y perturbadora.
Yellow Mirror es el tercer y último especial de la trilogía de Disney+ anunciada para este año.
Maggie encuentra una tableta y el chiste se vuelve incómodo
En la segunda historia, la protagonista es Maggie.
Su relación con una tableta con inteligencia artificial termina con el dispositivo ejerciendo control sobre ella. La idea conserva el tono de parodia, pero también juega con una ansiedad muy actual, la de dejar en manos de una pantalla decisiones que antes parecían humanas o, al menos, familiares.
Esa tensión entre tecnología y conducta ya ha aparecido muchas veces en la ficción reciente, igual que ocurrió con episodios interactivos de Black Mirror, donde el dispositivo no solo media la experiencia, también la condiciona.
La trilogía termina donde mejor funciona la serie, entre parodia y costumbre
Antes de este cierre, la trilogía había pasado por Extreme Makeover Homer's Edition, que parodiaba un reality de remodelación de casas, y por Simsley, construido como una sátira de Ripley. Visto en conjunto, el recorrido dibuja una idea bastante clara, usar referencias muy reconocibles de la cultura audiovisual reciente para empujar a la familia de Springfield a terrenos que el formato semanal rara vez permite explorar con tanto espacio.
La paradoja está ahí, porque una serie que nació para la televisión abierta remata su trilogía anual precisamente cuando deja de escribir al ritmo de la televisión abierta.