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Marvel ya ha colocado a los Thunderbolts en el lugar que durante años ocupó el grupo más reconocible del UCM.
Tras la película producida por Jake Schreier, el estudio los perfila como los nuevos Vengadores. No es un relevo menor, porque ese equipo tendrá un papel fundamental en Avengers: Doomsday y Avengers: Secret Wars.
El relevo llegará antes de que termine la Saga del Multiverso
Primero aparecerá Avengers: Doomsday, dirigida por los hermanos Russo y fechada para el 18 de diciembre. Esa cita encaja con el calendario que ya viene ordenando el cierre de la saga, como también muestran los movimientos de Doomsday en otras piezas del mismo universo.
Después llegará Avengers: Secret Wars en diciembre de 2027, y justo ahí se cerrará la Saga del Multiverso. La fase siguiente del UCM verá la luz en 2028, de modo que Marvel está usando a los Thunderbolts como bisagra entre un final de ciclo y el arranque del siguiente.
La taquilla dejó un margen menos rotundo de lo que parece
La primera película de los Thunderbolts recaudó 382 millones de dólares con un presupuesto de 180 millones.
La cifra no dibuja un fracaso automático, pero tampoco resuelve por sí sola la gran pregunta que sobrevuela a cualquier relevo dentro de Marvel. Convertir a este equipo en la nueva referencia coral del estudio significa dar más peso narrativo a una marca que todavía no ha demostrado el tirón histórico de los Vengadores clásicos.
Marvel usa al equipo como puente y también como prueba
Ahí está la paradoja.
Los Thunderbolts ganan centralidad cuando el universo compartido se acerca a una de sus mayores maniobras de reorganización. Mientras Avengers: Secret Wars cerrará la Saga del Multiverso en diciembre de 2027, la etapa posterior arrancará en 2028 con un grupo que ya llega señalado como pieza estructural y no como simple derivación del equipo principal.
Esa lógica convierte sus próximas apariciones en algo más que una suma de cameos o refuerzos tácticos. También los coloca junto a otras señales del reajuste general, desde el reinicio que prepara Marvel hasta la necesidad de ordenar quién ocupará el centro cuando termine la saga actual.
Al final, el dato más concreto sigue siendo el más elocuente. Marvel quiere que los nuevos Vengadores salgan de un equipo cuya primera película costó 180 millones de dólares y recaudó 382 millones, justo antes de pedirle que sostenga parte del peso de Avengers: Doomsday y Avengers: Secret Wars.