La decisión de dirigir Cronos nació del asco ante el vandalismo sufrido en su primer proyecto.
Guillermo del Toro encontró sus marionetas destrozadas y el suelo sucio tras meses de trabajo. Ese momento de rabia definió su carrera durante las siguientes tres décadas.
Su ópera prima, Omnívoro, fue una cinta de ciencia ficción realizada con figuras de plastilina a comienzos de los años 90. La producción exigió tres años de esfuerzo junto a su hermano y su novia. El equipo llegó a fabricar 120 marionetas y decorados minuciosos para lograr la animación cuadro a cuadro.
El secuestro de su padre congeló la adaptación de Montecristo
A mediados de 1994, el cineasta comenzó a escribir con L.M. Kit Carson una versión de El conde de Montecristo ambientada en el México de la década de 1870. Del Toro concebía la obra como un western gótico y steampunk. Se trata de su única película planeada sin ningún tipo de criaturas fantásticas.
El proceso de escritura se extendió durante dos años. Para 1998, la productora American Zoetrope, fundada por Francis Ford Coppola, había comprometido un presupuesto de 30 millones de dólares para financiar la producción.
Nicolas Cage mantuvo conversaciones para interpretar al protagonista. El director confirmó en Twitter en 2021 su admiración por el actor:
"Siempre me ha encantado Nic Cage, siempre. Casi hice Montecristo con él hace mucho tiempo. Creo que no solo es el Paganini de los actores expresionistas, sino un genio irrepetible" - Guillermo del Toro, director
El desarrollo del guion se retrasó porque Del Toro aceptó dirigir El espinazo del diablo y Blade II. Mientras tanto, Kevin Reynolds estrenó La venganza del conde de Montecristo en 2002.
El trauma personal marcó el abandono de 34 años de carrera
En 1997, el padre del cineasta sufrió un secuestro que duró 72 días. Este evento golpeó la estabilidad personal del realizador en pleno desarrollo de sus proyectos más ambiciosos.
Del Toro acumula 13 películas como director y cinco series como creador en 34 años de trayectoria profesional. A pesar del paso del tiempo y de otras adaptaciones existentes, el cineasta se niega a ceder los derechos de su versión.
El proyecto permanece detenido pero vivo en su intención de sacarlo adelante algún día.