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La nueva docuserie sobre Matthew Perry llega cuando su historia ya no admite atajos. El actor murió a los 54 años el 28 de octubre de 2023, hallado en el jacuzzi de su casa de Los Ángeles, y aquella muerte por los efectos agudos de la ketamina abrió una investigación federal en Estados Unidos.
Netflix estrena El de Matthew Perry, dirigida por Mary Robertson, ganadora de un Emmy. El proyecto reúne testimonios de su hermana Mia Perry, del guionista Jeff Strauss y de Warren Littlefield, expresidente de la cadena NBC.
Un accidente en 1997 cambió la dirección de su vida
Doug Draizin, productor de Solo los tontos se enamoran, vuelve al rodaje de 1997 en Las Vegas junto a Salma Hayek para señalar un episodio que suena casi como una bifurcación en el camino.
"Matthew consiguió permiso para subirse a una moto acuática, salió disparado por los aires y se hizo daño. Quién sabe qué habría pasado si aquel accidente no hubiera ocurrido" - Doug Draizin, productor de Solo los tontos se enamoran
Aquel golpe aparece ligado al origen de una adicción que Perry contó después con una franqueza desarmante. En unos audios recordó que un médico le entregó una pastilla al terminar de rodar y que, tras sentir una euforia inmediata, empezó a querer más.
Matthew Perry situó el inicio de su dependencia en aquel accidente de 1997.
Su fama convivía con una fragilidad que la pantalla no podía ocultar
Mientras millones de espectadores lo asociaban al humor de Chandler, en casa la pregunta era mucho menos ligera. Mia Perry recuerda la grabación de la boda de Chandler y Monica en el año 2000 como un momento atravesado por una inquietud íntima.
"La pregunta que todos llevábamos dentro, de una manera u otra, era: '¿Será esta su única boda? Cuando Matthew hizo sus votos, la emoción que tenía en los ojos y todo lo demás era muy real" - Mia Perry, hermana de Matthew Perry
No era una escena cualquiera, porque la serie ofrecía una imagen de plenitud justo cuando su entorno convivía con otra realidad. Esa tensión entre personaje querido y hombre vulnerable recorre también el recuerdo de Tim Harrington, que lo conoció en una reunión de recuperación en 2001 en West Hollywood.
Allí iban cada mañana a las siete y media al Log Cabin, una conocida reunión de Alcohólicos Anónimos, y ponían Drops of Jupiter, de Train. Ese detalle mínimo dice mucho de una rutina en la que la celebridad desaparecía durante un rato y solo quedaba alguien intentando llegar al día siguiente.
En 2018 sobrevivió a una noche en la que casi nadie sale adelante
En 2018, Perry sufrió una perforación de colon y una septicemia.
Los médicos tuvieron que conectarlo a un sistema de oxigenación por membrana extracorpórea, la ECMO que se usa como último recurso. Él mismo contó después que aquella noche le dieron un 2% de posibilidades de sobrevivir y que, de cinco personas conectadas a esa máquina, las otras cuatro murieron.
Solo tenía un 2% de posibilidades de sobrevivir aquella noche, contó el propio Perry.
Su hermana vivió aquel episodio desde un lugar casi insoportable, porque acababa de salir seis semanas antes de esa misma unidad de cuidados intensivos tras dar a luz. Mia Perry asumió además la representación legal de su hermano y recordó la mezcla de honor, ansiedad y presión con la que tuvo que tomar decisiones médicas por él.
Después llegó otra forma de aprendizaje, menos clínica y más dura. Mia Perry admitió que no podía querer a alguien y controlarlo al mismo tiempo, y que solo cuando dejó de sentirse responsable de mantenerlo con vida logró relacionarse con él de una manera más auténtica.
La investigación acabó dibujando una red alrededor de la ketamina
La muerte de Perry no cerró la historia. La investigación federal terminó señalando que los doctores Salvador Plasencia y Mark Chavez le suministraron ketamina con fines recreativos tras un tratamiento médico.
Además, Jasveen Sangha vendió la dosis letal a través del intermediario Erik Fleming. Kenny Iwamasa, asistente personal del actor, le conseguía y administraba habitualmente las drogas, una cadena de acceso cotidiano que convierte el caso en algo más turbio que una recaída aislada.
En 2025, Salvador Plasencia fue condenado a dos años y medio de prisión federal y Mark Chavez a ocho meses de arresto domiciliario, con renuncia de ambos a sus licencias médicas. A principios de 2026 llegaron también las condenas de Jasveen Sangha a 15 años de prisión federal, de Erik Fleming a dos años de cárcel y de Kenny Iwamasa a tres años y cinco meses.
La docuserie aparece así entre dos imágenes difíciles de reconciliar, la del actor que hacía reír a medio mundo y la de un hombre al que una máquina dio un 2% de opciones en 2018, pero no pudo rescatar del circuito que acabó llevándolo a la ketamina en 2023.