Netflix pierde el 1 de agosto 'El viaje de Chihiro' y otras películas de Studio Ghibli con más de 40 millones de visualizaciones

Netflix retirará el 1 de agosto todo su catálogo de Studio Ghibli, incluyendo 'El viaje de Chihiro', 'El castillo ambulante' y 'Mi vecino Totoro', pese a sus millones de reproducciones.

30 de julio de 2026 a las 14:54h
Netflix pierde el 1 de agosto 'El viaje de Chihiro' y otras películas de Studio Ghibli con más de 40 millones de visualizaciones
Netflix pierde el 1 de agosto 'El viaje de Chihiro' y otras películas de Studio Ghibli con más de 40 millones de visualizaciones

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Netflix perderá el 1 de agosto todas las películas de Studio Ghibli que mantiene en catálogo.

La salida no afecta a un título menor ni a una esquina del catálogo. Entre las películas que dejan de estar disponibles figuran 'El viaje de Chihiro' registró 40 millones de visualizaciones y 83,5 millones de horas vistas, junto a 'Mi princesa Mononoke', 'El chico y la garza' y 'Porco Rosso'.

Las cifras muestran que Ghibli no ocupaba un lugar decorativo

Hay datos que ayudan a medir ese hueco con bastante precisión. 'El castillo ambulante' acumuló 40,4 millones de visualizaciones y más de 80,4 millones de horas vistas en Netflix.

'El viaje de Chihiro' se movió en una escala casi idéntica, mientras 'Mi vecino Totoro' alcanzó 30,6 millones de visualizaciones y 44,5 millones de horas vistas. No cuesta ver por qué la salida del estudio japonés altera el escaparate de la plataforma, igual que ya ocurrió con el regreso a cines de otro clásico que seguía tirando de memoria y público.

Más de 40 millones de reproducciones no suelen pasar desapercibidas.

El adiós al streaming no borra las películas de las estanterías

Fuera de Netflix, estas obras siguen teniendo una vía de acceso clara en España. Los largometrajes de Studio Ghibli están editados en formato físico, un detalle que cambia bastante la escena para quien no quiera depender del calendario de una plataforma.

Ahí aparece una contradicción muy actual. El streaming acostumbra al espectador a pensar que todo está siempre a mano, pero una fecha concreta basta para recordar que el catálogo es más volátil de lo que parece y que el formato físico conserva una ventaja elemental.

No deja de ser llamativo que algunas de las películas más vistas puedan desaparecer de un día para otro y, al mismo tiempo, seguir disponibles en disco para quien prefiera una copia propia, algo que también encaja con el peso cultural del estudio más allá de cualquier ventana digital.

El 1 de agosto no cambia las películas, pero sí cambia dónde pueden encontrarse.

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