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Netflix ya ha puesto en marcha una miniserie de ficción sin título inspirada en el caso de Daniel Sancho.
La producción se rodará en varias localizaciones de Tailandia y ha difundido ya las primeras imágenes de Martiño Rivas caracterizado como Daniel Sancho, hijo del actor Rodolfo Sancho.
Bambú Producciones vuelve al crimen real con otro caso muy reciente
Detrás del proyecto está Bambú Producciones, con Ramón Campos como productor ejecutivo, en una línea de trabajo que vuelve una y otra vez sobre sucesos que todavía siguen muy presentes en la conversación pública.
No es un movimiento aislado dentro del catálogo reciente de la productora. Bambú también prepara otra miniserie de crimen real y produce En el nombre de Marta, centrada en la desaparición y asesinato de Marta del Castillo, con Verónica Sánchez, Blanca Portillo y Vicente Romero al frente del reparto.
El caso que inspira la serie ocurrió en Phangan en agosto de 2023
En agosto de 2023, Daniel Sancho y Edwin Arrieta se citaron en la isla tailandesa de Phangan después de haberse conocido en 2022 a través de Instagram.
Aquella cita acabó en un crimen por el que Daniel Sancho fue condenado a cadena perpetua el 29 de agosto de 2024. La sentencia lo declaró culpable del asesinato premeditado, del desmembramiento y de la ocultación del cadáver del cirujano colombiano Edwin Arrieta.
Hay casos que apenas necesitan distancia para convertirse en ficción.
La productora encadena varios relatos basados en sucesos conocidos
El nuevo proyecto llega además en un momento de actividad intensa para Bambú y Netflix. El 13 de noviembre ambas estrenarán El crimen de Pazos, una serie de cuatro episodios protagonizada por Tristán Ulloa en el papel de un sargento de la Guardia Civil.
Allí el centro del relato también es un asesinato, el de Isabel Fuentes a manos de su marido Aniceto Rodríguez en un hospital de Ourense, un planteamiento que refuerza esa apuesta por convertir crímenes muy reconocibles en narraciones seriadas. Ese interés por los sucesos reales ya ha alimentado ficciones rozadas por la actualidad, donde la cercanía entre pantalla y hechos recientes cambia la lectura del espectador.
La elección de Tailandia como escenario de rodaje devuelve la historia al lugar donde ocurrió el crimen y al mismo tiempo subraya la paradoja central del proyecto, que una condena dictada el 29 de agosto de 2024 ya convive con las primeras fotos de su recreación televisiva.