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Durante años, muchos espectadores creyeron que Los Serrano había llevado al extremo un final convertido en sueño. La televisión estadounidense ya había jugado esa carta mucho antes, y lo hizo con una precisión que todavía hoy sigue dando que hablar.
El 21 de mayo de 1990, cerca de 30 millones de personas vieron en CBS el último episodio de Newhart tras ocho años en antena.
Bob Newhart despertó en otra serie
Aquella despedida, titulada The Last Newhart, remataba una comedia propia y al mismo tiempo abría una puerta insólita hacia otra anterior. Dick, el personaje central, recibía un pelotazo de golf y despertaba convertido en el doctor Robert Hartley, protagonista de The Bob Newhart Show, junto a Suzanne Pleshette.
La maniobra tenía algo de truco y de guiño cómplice a la vez, porque no solo anulaba el universo recién terminado, también conectaba dos ficciones distintas en la misma cama y en la misma escena.
Mark Egan, Mark Solomon y Bob Bendetson firmaron el guion de ese episodio final.
La idea del sueño aún discute su verdadero origen
Bob Newhart contó en sus memorias una versión muy concreta sobre cómo nació el desenlace. En su recuerdo, la sugerencia partió de su mujer y después llegó a los guionistas, que la desarrollaron hasta incluir una de las rarezas más recordadas de la serie.
"Me dijo: 'Debes terminar en una secuencia de sueño porque hay mucha cosa inexplicable en la serie. Debes despertarte en la cama con Susie y explicarlo'. Yo dije 'Qué gran idea', le di la idea a los guionistas, y la desarrollaron con el japonés comprando el pueblo y nosotros no vendiendo'" - Bob Newhart, actor protagonista de Newhart
Pero ahí aparece una grieta incómoda. Los productores ejecutivos de Newhart aseguraron que la idea del final no salió de la mujer del actor, de modo que hasta el origen del giro quedó envuelto en una pequeña disputa de autoría.
Otros finales repitieron el truco, aunque no del mismo modo
Dos años antes, Hospital, también conocida como St. Elsewhere, había utilizado un recurso parecido al revelar que sus seis temporadas eran la imaginación de un niño autista.
Después llegaron ecos más cercanos para el público español, porque el 17 de julio de 2008 Telecinco cerró Los Serrano revelando que sus cinco años de emisión habían sido un sueño del personaje de Antonio Resines. En otra clave, Bryan Cranston también replicó la idea de unir dos series con un final alternativo que enlazó Breaking Bad y Malcolm.
Entre una serie médica, una comedia familiar y un drama criminal con salida humorística, el patrón resulta reconocible y a la vez incómodo. Cuando una ficción borra de golpe lo vivido, no solo sorprende, también obliga al espectador a preguntarse qué parte del viaje era promesa y qué parte era broma.
Esa incomodidad no pasó desapercibida para el propio Bob Newhart, que años después recordó la reacción de una parte del público en términos muy directos. Algunos espectadores, dijo a The New York Times, se sintieron estafados tras dedicarle ocho años de su vida a unos personajes que, de pronto, dejaban de existir.
Quizá por eso aquel final sigue vivo. No por el sueño en sí, sino por la cifra que lo sostiene desde hace más de tres décadas, cerca de 30 millones de personas mirando cómo una serie terminaba al despertarse dentro de otra.