Shrek vuelve, pero no exactamente como lo recordábamos. La quinta película ya está en desarrollo, apunta a 2027 para su estreno en salas y prepara un relevo generacional que arranca con los hijos del ogro, ahora ya crecidos.
Hay otra pista que alimenta esa idea de continuidad. Mike Myers, la voz original de Shrek, habría dejado caer en una conversación reciente con Dana Carvey que no solo avanza una nueva entrega, sino que ya se mueven dos películas más dentro de la saga.
DreamWorks reabre una historia que empezó en 2001
La franquicia nació en 2001, pocos años después de Antz, que llegó en 1998, y desde entonces ha pasado de sátira de cuentos de hadas a marca de largo recorrido. Su expansión más reciente quedó clara con El último deseo, estrenada en 2022, que volvió a ensanchar ese universo.
Ahora DreamWorks Animation quiere sostener esa reactivación en el tiempo con secuelas y futuras entregas. No es un regreso aislado, sino una manera de mantener viva una serie que lleva más de dos décadas encontrando público en distintas generaciones.
Los personajes cambian mientras el reparto principal regresa
El nuevo capítulo recupera a tres voces clave de la serie. Mike Myers volverá como Shrek, Eddie Murphy regresará como Asno y Cameron Diaz retomará a Fiona, mientras Zendaya se suma al reparto con el papel de Felicia.
Esa combinación mezcla continuidad y relevo. Por un lado, permanecen los intérpretes asociados al núcleo emocional de la saga y, por otro, entra un nombre nuevo en un momento en que la historia gira hacia la vida adulta de los hijos de Shrek.
También habrá cambios visibles, porque la película incorporará un rediseño de los personajes y situará la trama en la generación de los hijos. En una franquicia tan reconocible, tocar la apariencia nunca es un detalle menor.
La saga apuesta por hijos adultos y por una imagen distinta
Llevar a esos hijos a una etapa ya crecida desplaza el centro del relato. La pregunta deja de ser cómo vive Shrek su mundo apartado y pasa a ser qué ocurre cuando su familia entra en una edad con voz propia, conflictos propios y otro tipo de humor.
Ahí está una de las tensiones más curiosas del proyecto. La serie vuelve con los actores que definieron a sus protagonistas, pero al mismo tiempo altera el aspecto de los personajes y cambia el punto de partida narrativo.
Desde fuera, esa maniobra sugiere una transición calculada entre memoria y renovación, parecida a la que muchas sagas intentan cuando necesitan seguir siendo reconocibles sin quedarse congeladas en la imagen de hace veinte años.
La fecha también ayuda a medir esa distancia. Entre la primera película de 2001 y el estreno previsto para 2027 habrán pasado 26 años, y el nuevo arranque quiere apoyarse justo en ese salto generacional que la propia serie ya tiene detrás.