Spielberg: 'En Netflix llegas a millones, pero la sala comparte emociones que no existen en casa'

Steven Spielberg defiende el cine en sala frente al streaming: admite el alcance de Netflix, pero sostiene que la experiencia compartida con desconocidos no se reproduce en casa.

23 de junio de 2026 a las 08:03h
Spielberg: 'En Netflix llegas a millones, pero la sala comparte emociones que no existen en casa'
Spielberg: 'En Netflix llegas a millones, pero la sala comparte emociones que no existen en casa'

Steven Spielberg no quiere rodar pensando solo en Netflix. El director mantiene su apuesta por la sala, incluso mientras reconoce que una película distribuida por la plataforma puede llegar a millones de personas.

Ahí está la contradicción que atraviesa buena parte del cine actual. Por un lado, la escala de distribución doméstica resulta difícil de igualar. Por otro, Spielberg insiste en que hay algo que no viaja por internet, la reacción compartida de una sala llena de desconocidos.

Spielberg defiende que el cine también ocurre entre butacas

Cuando explica esa diferencia, Spielberg no habla de teoría industrial ni de cifras de mercado, sino de una experiencia física que cualquiera reconoce al salir de una proyección concurrida.

"Acudir a una sala permite compartir emociones con desconocidos, y esas reacciones nunca se van a dar en el sofá de casa viendo una película distribuida por Netflix" - Steven Spielberg, director

La idea no es nueva en su carrera, pero sigue teniendo peso porque la formula alguien que ha construido parte del imaginario popular moderno con títulos como Tiburón, E.T. y Parque Jurásico.

De hecho, Spielberg recuerda los pases de prueba de Tiburón con espectadores gritando y lanzando palomitas al aire. Esa imagen condensa mejor que cualquier discurso por qué sigue pensando en formatos de gran escala y en películas concebidas para una pantalla compartida.

Netflix llega a millones, pero no reproduce el mismo ritual

Spielberg no niega la potencia de una plataforma global. Admite que una película distribuida por Netflix puede alcanzar a millones de personas, algo que explica por qué ha colaborado con plataformas en otros proyectos como productor.

Sin embargo, mantiene una frontera clara entre producir para distintos canales y dirigir obras pensadas exclusivamente para el estreno doméstico. Esa separación encaja con un momento en el que incluso gigantes del streaming han explorado ventanas previas en cines antes de llevar sus títulos a la pantalla de casa.

No es una diferencia menor.

En el fondo, Spielberg está defendiendo que una película no termina en el archivo digital que la distribuye, sino en el modo en que el público la vive al mismo tiempo. Esa convicción también asoma alrededor de su nuevo estreno en cines, El día de la revelación.

Su filmografía explica por qué sigue pensando a lo grande

No sorprende que esa defensa venga de un cineasta asociado a algunas de las experiencias colectivas más reconocibles de la gran pantalla. Tiburón convirtió el sobresalto en un fenómeno de sala, E.T. hizo del asombro una emoción compartida y Parque Jurásico transformó la escala visual en acontecimiento popular.

Ahora la discusión vuelve con su última película, El día de la revelación. Y el dato que mejor resume su posición no está en Netflix ni en una estrategia de distribución, sino en aquella lluvia de gritos y palomitas que Spielberg todavía usa como medida de lo que una sala puede provocar.

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