La tercera temporada de The Last of Us cambia de eje y deja a Ellie fuera del centro del relato. Mientras la producción permanece detenida en Columbia Británica entre el 1 y el 28 de junio, el calendario oficial mantiene el final del rodaje para el 27 de noviembre.
Hay algo llamativo en esa combinación de datos. La pausa ocupa casi todo junio, no tiene explicación pública y, aun así, no ha movido la fecha prevista para terminar de filmar. En televisión, un parón sin motivo oficial siempre abre preguntas, sobre todo cuando afecta a una serie que entra en una fase delicada de relevo creativo y narrativo.
Craig Mazin toma el mando tras la salida de Neil Druckmann
Craig Mazin asume ahora la responsabilidad del proyecto después de la marcha de Neil Druckmann. No es un detalle menor, porque la nueva temporada adapta The Last of Us: Parte II, precisamente la entrega del videojuego que más fracturó a los seguidores por su estructura y por el cambio de punto de vista.
Bajo el título de trabajo Calm Current, la producción seguirá adelante en Canadá cuando termine la suspensión. Esa etiqueta provisional suele funcionar como un nombre de circulación interna, pero aquí añade una ironía involuntaria, porque la corriente está de todo menos calmada.
El cambio más visible aparece en los personajes. Bella Ramsey, que interpreta a Ellie, deja de ser el centro de la historia y la temporada se desplaza hacia Abby, a quien da vida Kaitlyn Dever, y hacia Lev, interpretado por Kyriana Kratter.
La serie se acerca al punto más incómodo de Parte II
Ese giro no sale de la nada. La trama tomará como base el pulso actual de HBO Max con grandes franquicias, pero en este caso el reto no pasa solo por mantener audiencia, sino por trasladar a la pantalla una historia construida para incomodar al espectador y obligarlo a mirar desde el lado contrario.
Abby no entra aquí como personaje secundario ni como mero contrapunto. Si la temporada abandona el seguimiento principal de Ellie, lo que está diciendo la serie es mucho más contundente que un simple reparto coral. Está reorganizando su brújula emocional.
Lev completa ese desplazamiento. La presencia de Kyriana Kratter en un papel que acompaña el recorrido de Abby apunta a una temporada menos apoyada en la continuidad directa de lo anterior y más pendiente de reconstruir el conflicto desde otra sensibilidad.
Otro parón en junio dibuja un patrón extraño
La suspensión de The Last of Us no llega sola. La cuarta temporada de Yellowjackets también ha detenido su producción, aunque en ese caso el regreso está previsto para el 10 de junio, de modo que ambos movimientos coinciden en el calendario sin compartir una explicación pública.
Cuando dos rodajes relevantes pisan el freno en fechas cercanas, la ausencia de una causa oficial pesa casi tanto como el propio parón. No confirma nada por sí misma, pero sí convierte el silencio en parte de la noticia.
Mientras tanto, otro trabajo reciente de Craig Mazin mantiene su nombre en circulación fuera de esta franquicia, algo que subraya hasta qué punto su figura queda ahora asociada al rumbo de la serie en solitario.
2027 queda lejos, pero el calendario ya aprieta
El estreno de la tercera temporada sigue previsto para 2027. Sobre el papel hay margen, pero un mes detenido en pleno arranque de verano y un cierre de rodaje intacto para el 27 de noviembre obligan a pensar en un calendario comprimido, con menos espacio para absorber cualquier nuevo tropiezo.
La imagen que queda no es la de una producción parada sin más. Es la de una serie que cambia de protagonista efectiva, adapta el tramo más divisivo del juego y atraviesa junio con las cámaras en pausa, aunque el reloj de noviembre siga corriendo igual.