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Tim Curry ha muerto a los 80 años en su casa de Los Ángeles.
Su representante confirmó que el actor murió en paz y no desveló las causas. La noticia cierra la trayectoria de un intérprete que dejó huella en el cine, el teatro, la televisión y también en la animación.
Un encuentro casual lo llevó a inventar a Frank
Antes de convertirse en un rostro inseparable de The Rocky Horror Picture Show, Curry se cruzó con el guionista Richard O'Brien en Paddington Street. O'Brien buscaba a un hombre musculoso que supiera cantar y el actor le respondió con una pregunta que todavía suena a ironía de camerino, "¿Para qué necesitas que cante?".
Aquel encuentro terminó empujando una transformación decisiva del personaje de Frank. Frank dejó de ser un médico de laboratorio con bata blanca y pasó a ser un científico loco travesti con acento de la alta sociedad londinense.
Esa mutación explica buena parte de la potencia cultural que ganó la obra con el tiempo. También ayuda a entender por qué el nombre de Curry quedó ligado para siempre a una figura imposible de confundir con otra.
El escenario fue su primera casa y el cine amplió el alcance
En los años 70 y comienzos de los 80, Curry protagonizó en Broadway montajes como Travesties y Amadeus. No era un actor encerrado en un solo registro, aunque muchos espectadores terminaran recordándolo primero por sus personajes más extremos.
En 1978 dio otro paso y lanzó un álbum con versiones reggae, baladas y rock, un gesto que encajaba con una carrera poco inclinada a obedecer fronteras claras. Esa mezcla entre interpretación, música y presencia escénica también atraviesa otros monstruos del terror popular, donde el cuerpo y la voz pesan tanto como el maquillaje.
Luego llegaron títulos que lo mantuvieron visible para varias generaciones.
Su filmografía incluye Annie, Legend y Cluedo, todas estrenadas en los años 80, además de La caza del Octubre Rojo en 1990, Solo en casa 2, Los Teleñecos en la Isla del tesoro y Scary Movie 2. Visto en conjunto, el recorrido dibuja una rareza poco frecuente, la de un actor capaz de pasar del musical al suspense y de la comedia al cine familiar sin perder identidad.
Pennywise bastó para fijar un miedo duradero
Para muchos espectadores, sin embargo, hay un papel que eclipsa todos los demás. Curry interpretó a Pennywise en la miniserie televisiva It y convirtió al payaso en una de esas imágenes que regresan años después sin necesidad de presentación.
Algo parecido ocurrió con su trabajo de voz. Prestó su voz a Garfield 2, Las aventuras de Sammy y al personaje de Nigel Thornberry en Los Thornberrys, una extensión natural para un intérprete que sabía construir presencia incluso cuando no aparecía en pantalla, como también ocurre en el tirón persistente del género.
Un derrame cambió su vida pero no borró su voz
En 2012, Curry sufrió un derrame cerebral que requirió cirugía y afectó su movilidad y su memoria a corto plazo. Aun así, dejó una explicación sobria sobre aquel golpe y sobre la conciencia repentina de la fragilidad.
"Fue algo extraño, porque mi padre sufrió un derrame cerebral y falleció poco después. Sabía que tenía que obligarme a relajarme y aprovechar la oportunidad para desconectar un poco". - Tim Curry, actor
Hay algo especialmente duro en esa frase porque une el accidente propio con una memoria familiar previa. La biografía pública de Curry no termina solo en sus máscaras más célebres, sino también en esa resistencia íntima frente a un cuerpo que ya no respondía igual.
Murió en Los Ángeles a los 80 años, y deja detrás una galería poco común que va de Frank a Pennywise, de Broadway a la animación, atravesada por una misma voz imposible de confundir.