Torrente, presidente ya suma 16 millones y 2 millones de espectadores en solo 10 días

"La película se burla de distintas familias ideológicas", resume The Times sobre Torrente

25 de marzo de 2026 a las 18:25h
Torrente, presidente ya suma 16 millones y 2 millones de espectadores en solo 10 días
Torrente, presidente ya suma 16 millones y 2 millones de espectadores en solo 10 días

Hay algo casi mágico en cómo una comedia de humor gamberra puede convertirse, sin previo aviso, en el espejo de un país. No cualquiera logra reírse de todos sin que nadie se sienta del todo aludido o tal vez, más bien, sin que todos se sientan un poco pillados *in fraganti*. Así ha ocurrido con *Torrente, presidente*, que, lejos de quedarse en la carcajada fácil, ha irrumpido en la taquilla española como un ciclón irónico, con más de 5,4 millones de euros en su segundo fin de semana. Un dato que no solo habla de negocio, sino de huella cultural.

Un fenómeno más allá de la taquilla

Entre el 20 y el 22 de marzo, las salas de cine españolas recaudaron cerca de 8,8 millones de euros. Es el segundo mejor fin de semana de un mes de marzo desde 2019. Y detrás de ese impulso, con mayúsculas, está *Torrente, presidente*. Aunque su estreno fue el 13 de marzo, fue en su segunda semana cuando demostró una resistencia poco común una caída de apenas un 22%. En diez días, la película ya acumula unos 16 millones de euros y ha superado los dos millones de espectadores. Es, sin discusión, la película más taquillera del año en España.

No es casualidad. Dirigida por Santiago Segura, la nueva entrega de la saga Torrente juega con una fórmula que, a estas alturas, trasciende lo cinematográfico. El personaje de José Luis Torrente, ese anti-héroe con acento madrileño, bigotillo de tránsito y ética de andar por casa, ha vuelto para burlarse de todo el mundo. Y curiosamente, ese "de todos" es lo que ha permitido que muchos se sientan representados o al menos, entretenidos sin salir del cine con la autoestima por los suelos.

El humor como termómetro social

The Times no lo dijo por decir

"La película se burla de distintas familias ideológicas" y "precisamente por eso, está logrando conectar con públicos muy distintos en una España especialmente polarizada" - The Times

Y hay verdad en eso. En un momento en el que las redes sociales funcionan como cámaras de eco y el diálogo entre extremos parece un deporte de riesgo, una comedia que se ríe por igual del poder, de la izquierda, de la derecha y del espectador que mira desde el sofá, termina siendo una especie de válvula de escape colectiva. No es que la política no esté presente; es que se metaboliza a través del ridículo.

El contraste con otras estrenos del momento no puede ser más elocuente. *Amarga Navidad*, la nueva película de Pedro Almodóvar, debutó con entre 695.000 y 700.000 euros. Un estreno sólido, digno de un cineasta de su prestigio, pero que, en comparación, deja una brecha de casi 4,7 millones de euros frente a *Torrente, presidente* en solo tres días. No se trata de juzgar una película contra otra, sino de reconocer que responden a ritmos distintos del espectador español uno busca emoción, introspección, belleza visual; el otro, una catarsis a carcajadas.

¿Qué nos dice esta taquilla?

Que el cine no es solo arte, sino también termómetro. Que, en tiempos de tensión social, el humor puede volverse más poderoso que el drama. Que una comedia aparentemente simple puede estar diciendo algo complejo sobre quiénes somos cuando nadie nos mira. Y que, mientras algunos analizan encuestas electorales, otros, simplemente, van al cine a reírse de sí mismos con la ayuda de un policía corrupto, sexista y torpe que, de alguna manera, llevamos dentro.

Quizá no sea la película más profunda del año, pero es, sin duda, la que mejor ha leído el estado de ánimo de una España que, entre crisis, memes y polarización, todavía encuentra espacio para una carcajada que lo arregla todo al menos, durante hora y media.

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