Hay personajes animados que envejecen mejor que quienes los recuerdan. Jessie vuelve a colocarse en el centro de Toy Story 5 con un giro que toca una de las heridas más persistentes de la saga, porque descubre que su primera dueña, Emily, llamó Jessie a su propia hija.
Esa decisión convierte un recuerdo infantil en una especie de eco familiar. También reabre una relación que llevaba 27 años flotando en la memoria de los espectadores desde Toy Story 2.
Jessie encuentra en Emily una ausencia que nunca terminó de irse
En la continuidad de la saga, Emily tendría hoy más de 60 años.
Kenna Harris, co-directora y guionista de Toy Story 5, imaginó una versión todavía más explícita de ese reencuentro emocional, en línea con el nuevo peso de Jessie dentro de la película. En una escena eliminada, Emily ya era abuela y enseñaba su muñeca de la infancia a su nieto.
"Emily era ahora una abuela y le mostraba su querida muñeca de la infancia a su nieto en una secuencia climática emotiva. Dibujé esto explorando ese momento especial y repleto de nostalgia. Aunque la película al final fue en otra dirección, siempre supimos que la conexión especial de Jessie con Emily sería clave en Toy Story 5". - Kenna Harris, co-directora y guionista de Toy Story 5
La imagen tiene algo desarmante, porque no habla solo de juguetes, sino de cómo una biografía pasa de una generación a otra. Un objeto que parecía perdido reaparece convertido en puente entre una niña de ayer, una abuela de hoy y un nieto que recibe una historia antes incluso de entenderla del todo.
La saga alarga el tiempo, pero no borra sus viejas escenas
Resulta llamativo que una película construida sobre plástico, tela y fantasía acabe midiendo el tiempo con tanta precisión humana. Si han pasado 27 años desde Toy Story 2 y Emily supera ya los 60 dentro de la ficción, la nostalgia deja de ser un adorno y pasa a formar parte del argumento.
Ahí encaja también el lugar de Jessie en esta etapa de la franquicia. Toy Story 6 cerrará la trilogía de Bonnie, de modo que Toy Story 5 funciona como una bisagra entre el pasado de Emily y el presente de la niña que heredó el mundo de Woody, Buzz y compañía.
La escena descartada no llegó a la pantalla, pero deja ver qué clase de emoción buscaba la película.
No hacía falta mostrar a Emily con su nieto para que la idea quedara sembrada. Bastaba con ese detalle mínimo y punzante de que llamó Jessie a su hija, porque a veces una saga entera cabe en un nombre repetido dentro de una misma familia.