Tres años, 50 personas y un ‘funeral’: la película de Pixar que Disney canceló en silencio

“Estaba al nivel de Hoppers”: la cinta de Pixar que murió antes de nacer

13 de abril de 2026 a las 14:15h
Tres años, 50 personas y un ‘funeral’: la película de Pixar que Disney canceló en silencio
Tres años, 50 personas y un ‘funeral’: la película de Pixar que Disney canceló en silencio

Había una película que nunca llegó a existir, pero que ya dejó huella. Aunque su título, BeFri, apenas ha trascendido fuera de los estudios de animación, dentro de Pixar significó tres años de sueño colectivo, de bocetos que cobraban vida, de voces ensayando diálogos y de una historia que muchos creyeron que podía marcar un antes y un después. Hasta que, sin estreno ni avances públicos, todo se detuvo a finales de 2023. Cincuenta personas dejaron de trabajar en ella. La película se canceló. Y lo que quedó no fue solo frustración, sino un rastro emocional que habla tanto del arte como de las decisiones comerciales que lo cercenan.

Una historia que prometía romper moldes

La idea nació de Kristen Lester, directora del aclamado cortometraje Purl, que abordaba la cultura machista en los entornos laborales desde la animación. En BeFri, su visión era ambiciosa dos adolescentes descubren que su serie de televisión favorita una ficción al estilo de Sailor Moon, con heroínas cósmicas, transformaciones mágicas y batallas intergalácticas no es solo ficción. Es real. Y no solo eso su mundo depende de que ellas viajen por el universo para salvar a la humanidad. La premisa mezclaba fantasía adolescente, referencias pop a la animación japonesa y una apuesta clara por protagonistas jóvenes, diversas y empoderadas. Había música, acción, emoción y un fuerte componente emocional sobre la amistad, la identidad y el poder de creer en lo imposible.

Un antiguo empleado, al evaluar el estado del proyecto, fue tajante "estaba al nivel de "Hoppers"". Una afirmación que, en el mundo de la animación, no es poca cosa. Hoppers, la última película de Pixar, ha sido elogiada por su riqueza visual, su narrativa compleja y su audacia temática. Que un proyecto cancelado se comparen con ella dice mucho sobre lo que se perdió.

¿Por qué cancelar algo que funcionaba?

La pregunta flota en el aire como un eco incómodo. Según uno de los creativos que trabajó en BeFri, la razón oficial fue que "Disney simplemente no le parecía que los niños pequeños pudieran verse reflejados en la película lo suficiente". Es una justificación que, a primera vista, suena a coherencia editorial. Pero a medida que se desmenuza, revela fisuras. ¿Por qué una historia sobre adolescentes no puede resonar con un público más amplio? ¿No fue Steven Universe o Avatar La leyenda de Aang capaz de conectar con niños, jóvenes y adultos a la vez?

Hay ironías que duelen. Mientras BeFri era descartada por "no conectar con los más pequeños", Netflix lanzó Las guerreras K-pop, una producción que comparte ADN con la premisa de Lester chicas adolescentes, poderes mágicos, música pop, estética vibrante y una narrativa que celebra la amistad y la resistencia. Las comparaciones, como dijo un ex empleado de Pixar, "son bastante innegables". Y esa similitud no es solo estética es una señal de que el mercado y sobre todo, la audiencia sí estaba listo para este tipo de historias. "Me imagino que quienquiera que fuera en Disney que rechazó BeFri, ahora ve Las guerreras K-pop y se está dando de cabezazos pensando "Mierda, no puedo creer que Netflix esté haciendo exactamente lo que queríamos hacer nosotros"".

Un funeral en silencio

En los estudios de Pixar, tras el anuncio, no hubo gritos ni escándalos. Hubo un homenaje. Un gesto íntimo, casi ritual. "Celebraron lo que prácticamente fue un funeral por BeFri en el estudio", contó un antiguo empleado. Montaron un pequeño espacio donde cualquiera podía dejar notas, dibujos, objetos personales. Obras de arte cubrieron las paredes personajes que nunca hablarían en pantalla, mundos que nunca serían animados, escenas que solo vivirán en los bocetos y en la memoria de quienes las soñaron.

Ese acto no fue luto, sino reconocimiento. Una muestra de cariño hacia un proyecto que todo el mundo deseaba ver hecho realidad. Habla de cuánto se invierte, no solo en tiempo o dinero, sino en esperanza. Porque detrás de cada película de animación hay un ejército de personas que no solo trabajan se entregan. Y cuando una historia se cancela, no solo desaparece un producto; se entierra una posibilidad de contar algo que alguien necesitaba ver.

La historia de BeFri no termina con su cancelación. Termina con una pregunta que flota en el aire ¿cuántas historias como esta se pierden no por falta de calidad, sino por miedo a no encajar en una fórmula? Mientras tanto, en algún lugar de un disco duro de Pixar, hay un universo entero esperando a que alguien lo vuelva a encender.

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