La Casa Blanca ha transformado el 4 de mayo en un escenario de propaganda política disfrazada de cultura pop. El gestor de comunidad del ejecutivo publicó una imagen sintética donde Donald Trump viste la armadura de The Mandalorian mientras sostiene la bandera estadounidense.
La inteligencia artificial recrea al presidente como el cazarrecompensas más famoso de la galaxia para enviar un mensaje de fortaleza nacional. La publicación acompañaba la ilustración con la frase En una galaxia que pide fuerza América está preparada. Este es el camino. Que la fuerza os acompañe.
Disney guarda silencio ante la presión política
Esta maniobra digital coincide con una ofensiva verbal directa contra la matriz de Star Wars. Donald Trump lleva días exigiendo a Disney que despida a Jimmy Kimmel de su programa nocturno en ABC. El motivo reside en un chiste del cómico sobre Melania Trump a quien calificó como viuda en ciernes antes del tiroteo en la cena de corresponsales.
"En una galaxia que pide fuerza, América está preparada. Este es el camino. Que la fuerza os acompañe" - Gestor de comunidad de la Casa Blanca, administrador de redes sociales oficiales
La compañía ha optado por no emitir declaraciones durante la jornada. El silencio corporativo contrasta con la ruido mediático generado por la intersección entre la ficción espacial y la realidad política estadounidense.
Los números no acompañan a la saga galáctica
Mientras la polémica domina los titulares las proyecciones económicas revelan una tendencia preocupante para la franquicia. La próxima película The Mandalorian and Grogu llega a los cines en apenas dos semanas con una previsión de taquilla cercana a los 80 millones de dólares en Estados Unidos.
Esta cifra marcaría un hito negativo en la historia reciente de la marca.
El estreno de El diablo viste de Prada 2 alcanzó los 77 millones de dólares recientemente. La comparación sugiere que la nueva entrega de Star Wars apenas superará a una comedia romántica secular en su debut.
La previsión sería la más baja desde que Disney adquirió la franquicia hace casi una década. Los datos indican que el entusiasmo del público por las aventuras espaciales ha perdido fuelle frente a otras propuestas cinematográficas.
La estrategia de mezclar política partidista con iconos culturales no parece lograr el efecto deseado de revitalizar el interés masivo. La armadura de beskar no protege a la taquilla de la fatiga de audiencia ni de las disputas empresariales externas.