La muerte de Val Kilmer el 1 de abril de 2025, a los 65 años por una neumonía, cerró la vida de un actor atravesado por dos relatos opuestos. Por un lado, el intérprete que volvió a Top Gun cuando ya estaba muy enfermo. Por otro, el profesional al que varios directores recordaron por choques difíciles de olvidar.
Diez años antes de su fallecimiento, los médicos le diagnosticaron cáncer de laringe. Kilmer pasó por dos traqueotomías y un tratamiento de quimioterapia, una cadena de intervenciones que alteró de forma drástica su voz y su presencia física.
Top Gun recuperó a Iceman cuando Kilmer ya estaba muy enfermo
Aun así, retomó su papel de la película de 1986 en Top Gun Maverick. Hay algo casi desarmante en ese regreso, porque no llegó desde la plenitud de una estrella de acción, sino desde un cuerpo ya marcado por la enfermedad.
También quedó fuera del rodaje de As Deep as the Grave, una película encargada en 2020 y retrasada por el coronavirus. Como no pudo incorporarse, todas sus escenas se generaron con inteligencia artificial.
Ese dato coloca su carrera en un territorio extraño y muy contemporáneo, donde todas sus escenas del filme se generaron con inteligencia artificial porque no pudo rodarlas. Ya no hablamos solo de sustituir una agenda imposible, sino de reemplazar una presencia entera.
Planeta rojo terminó con dobles para evitar el choque entre actores
Mucho antes de sus problemas de salud, Kilmer ya arrastraba fama de actor complicado. Durante Planeta rojo mantuvo un conflicto con Tom Sizemore que obligó al equipo a usar dobles de cuerpo para filmar las escenas en las que ambos debían aparecer juntos.
No es un detalle menor. Cuando una producción recurre a dobles para que dos intérpretes compartan plano sin coincidir realmente, el problema deja de ser un rumor de camerino y pasa a formar parte de la mecánica del rodaje.
Adam Marcus reabrió un viejo rodaje y no suavizó una palabra
Un año después del fallecimiento del actor, Adam Marcus, director de La conspiración del silencio de 2008, publicó varios mensajes sobre aquella experiencia. El cineasta no eligió un recuerdo templado ni una despedida convencional.
"La peor persona que he conocido... y eso ya es mucho decir" - Adam Marcus, director de La conspiración del silencio
Marcus acompañó esa frase con otra publicación sobre el set de Conspiracy, el título original de la película. Escribió que allí estaban Kilmer y él trabajando juntos, y remató con un seco "Sí, eso pasó".
Después fue todavía más lejos cuando cargó contra quienes rechazan hablar mal de alguien fallecido. Adam Marcus escribió que, si Kilmer hubiera hecho en su set una décima parte de lo que hizo entonces, lo habrían cancelado en un abrir y cerrar de ojos.
Otros directores tampoco escondieron el desgaste de trabajar con él
Adam Marcus no fue el único. Joel Schumacher lamentó haber dirigido a Val Kilmer en Batman Forever, y John Frankenheimer afirmó que jamás volvería a trabajar con él tras La isla del Dr. Moreau.
Ahí aparece la contradicción que persigue a muchas figuras de Hollywood, aunque en este caso resulta especialmente áspera. Dos directores de primer nivel dejaron por escrito que no querían repetir la experiencia de trabajar con él, mientras su imagen pública seguía ligada a personajes muy populares.
Al final quedan juntos dos hechos difíciles de separar. El actor que volvió a encarnar a Iceman cuando ya estaba muy enfermo es el mismo sobre el que Frankenheimer dijo que nunca volvería a trabajar con él, y el mismo cuya ausencia física en As Deep as the Grave obligó a reconstruirlo con inteligencia artificial.