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Hay series que parecían diseñadas para durar y aun así acaban convertidas en una pieza difícil de encontrar. Westworld llegó a HBO el 2 de octubre de 2016 con una premisa que mezclaba el western clásico con la inteligencia artificial, pero hoy en España ya no forma parte del catálogo de Warner y solo puede comprarse en Prime Video.
La idea venía de lejos. La serie retomaba la película que Michael Crichton estrenó en 1973 y la llevaba a un parque temático futurista del Viejo Oeste, poblado por androides capaces de imitar deseos, rutinas y violencias humanas.
Westworld convirtió un parque del Oeste en un laboratorio moral
Allí convivían huéspedes de pago y máquinas con apariencia humana, una combinación que permitía contar duelos, persecuciones y venganzas mientras la historia deslizaba otra pregunta mucho más incómoda. ¿Qué ocurre cuando una inteligencia artificial deja de ser simple decorado y empieza a recordar?
En el centro del reparto estaba Anthony Hopkins como el doctor Robert Ford, acompañado por Evan Rachel Wood en el papel de Dolores, Thandie Newton como Maeve, Jeffrey Wright como Bernard, James Marsden como Teddy Flood y Ed Harris como el Hombre de Negro.
A ese núcleo se sumaron también Aaron Paul y Tessa Thompson.
Muy pronto, la primera temporada alcanzó una media de 12 millones de espectadores por episodio, una cifra que la situó entre las grandes apuestas de HBO. No era solo una serie de ciencia ficción, también era una producción construida para generar conversación semana a semana, como aquellas ficciones que durante años marcaron el pulso de la televisión de prestigio.
Esa ambición se notó también en el calendario. La producción se extendió durante cuatro temporadas y dejó dos años de parón entre cada una, un ritmo que alargó la relación con el público pero también enfrió parte del impulso inicial.
Cuatro temporadas bastaron para mostrar el desgaste
El descenso de audiencia terminó siendo visible en los números. La serie pasó de 12 millones de espectadores por episodio en su arranque a 4 millones al final de su recorrido, una caída que resume mejor que cualquier eslogan la distancia entre el fenómeno inicial y su cierre.
En noviembre de 2022 HBO canceló la serie tras el final de la cuarta temporada. La decisión dejó cerrada una producción larga, intermitente y marcada por una paradoja frecuente en el streaming, porque no siempre sobrevive mejor aquello que más ruido hizo en su estreno.
Esa fragilidad del catálogo ya se ha visto en otras series borradas del streaming, donde la desaparición digital cambia por completo la relación entre una obra y sus espectadores. En el caso de Westworld, la retirada no borra su impacto, pero sí convierte el acceso en algo mucho menos inmediato de lo que prometía la era de las plataformas.
En España queda un dato concreto y nada menor. Westworld ya no está en las plataformas de Warner y solo sigue disponible como compra digital en Prime Video.