Imagina un mundo en el que los gigantescos centros de datos que hoy alimentan la inteligencia artificial no consuman tanta electricidad como una ciudad pequeña. Un mundo donde los modelos de IA no requieran miles de GPUs interconectadas y refrigeradas a temperaturas extremas. Ese futuro no está tan lejos, y parte de su mapa lo está trazando una empresa con sede en San Sebastián Multiverse Computing.
La apuesta por una IA más ligera
Desde su creación en 2019, Multiverse Computing no ha apostado por fabricar hardware ni por construir modelos de IA más grandes. Al contrario. Su estrategia es contraintuitiva hacer que todo pese menos. Sus herramientas de software permiten a las organizaciones utilizar inteligencia artificial con un coste computacional y energético drásticamente reducido. No se trata de añadir más potencia, sino de optimizar lo que ya existe.
En un sector obsesionado con el tamaño miles de millones de parámetros, billones de datos de entrenamiento, esta startup vasca introduce una pregunta incómoda ¿y si lo que necesitamos no es más, sino mejor? Reducir el tamaño de los modelos sin sacrificar precisión es su mantra, una especie de declaración de intenciones frente a la inflación tecnológica que domina el mercado.
Una trayectoria con acelerón
Hasta ahora, el crecimiento de Multiverse ha sido constante, pero en 2025 dio un salto cuántico. En marzo, recibió 67 millones de euros de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica. Seis meses después, en junio, cerró una ronda de 189 millones con la participación de fondos internacionales y corporativos. Con esos 256 millones acumulados en poco más de un año, la empresa ya se posicionaba como un referente en el ecosistema europeo de la inteligencia artificial.
Pero la historia no termina ahí. Según fuentes citadas por Bloomberg, la compañía estaría negociando ahora una nueva ronda de financiación por cerca de 500 millones de euros. Si se concreta, esta operación elevaría su valoración por encima de los 1.500 millones, lo que la convertiría en un nuevo unicornio español y uno con una diferencia no vende apps ni redes sociales, sino eficiencia algorítmica.
Un posible hito para la IA europea
El timing no es casual. Con el primer semestre de 2026 como horizonte probable para el cierre de esta ronda, Multiverse estaría aprovechando un momento clave la creciente presión regulatoria y ambiental sobre el despliegue de IA. Los ingresos anuales recurrentes de la compañía ya se valoran en 100 millones de euros para enero de 2026, una cifra que refleja no solo demanda, sino confianza en su modelo de negocio.
En un continente que lucha por no quedarse atrás frente a Estados Unidos y China en la carrera por la IA, empresas como esta ofrecen una vía alternativa. No compiten en músculo bruto, sino en inteligencia aplicada. Y en un contexto de escasez energética y sostenibilidad obligatoria, esa inteligencia puede valer más que el tamaño.
El valor de hacer menos, mejor
Que una empresa europea, y específicamente española, esté en el radar de grandes inversores internacionales por su capacidad de optimización, no es un detalle menor. Es una señal. Mientras muchos corren a construir torres más altas, Multiverse está diseñando cimientos más resistentes.
La posible entrada de nuevos inversores en esta próxima ronda no solo inyectaría capital. Validaría una idea poderosa que el futuro de la inteligencia artificial no tiene por qué ser más hambriento que el presente. Que la innovación también puede medirse en lo que se logra eliminar.