3 millones de horas anuales se podrían ahorrar en tareas escolares gracias a la IA en Madrid

"Se ganará rapidez y eficacia en labores repetitivas", dice el consejero de Digitalización de Madrid

12 de enero de 2026 a las 15:05h
3 millones de horas anuales se podrían ahorrar en tareas escolares gracias a la IA en Madrid
3 millones de horas anuales se podrían ahorrar en tareas escolares gracias a la IA en Madrid

Cada año, los profesores dedican cientos de horas a tareas que no tienen que ver con enseñar. Redactar correos, organizar comunicados, revisar ortografía, gestionar cambios de horario o preparar exámenes. Tareas necesarias, sí, pero que consumen tiempo valioso que podría invertirse en el aula, en los alumnos, en la creatividad. Ahora, la Comunidad de Madrid da un paso audaz: introducir inteligencia artificial en la vida diaria de los docentes, no para sustituirlos, sino para liberarlos.

El profesor que gana tiempo

En los próximos meses, los docentes madrileños contarán con un nuevo aliado en su jornada laboral: un asistente inteligente integrado en EducaMadrid, la plataforma educativa que ya usan más de 600000 usuarios. Este asistente no será un simple bot que responde preguntas. Estará diseñado para ayudar a generar, revisar y mejorar correos electrónicos, sugerir textos predeterminados, proponer redacciones más claras y corregir ortografía o estilo. En esencia, será un compañero de carga administrativa.

La cifra es contundente: se estima que estas herramientas podrían ahorrar hasta tres millones de horas anuales en labores burocráticas. Traducido al día a día de un profesor, eso equivale a recuperar unas 40 horas al año de tiempo que ahora se emplea en trámites repetitivos. Es como si cada docente ganara una semana completa de trabajo útil cada curso.

Con esta nueva funcionalidad se ganará rapidez y eficacia en una labor que a veces es repetitiva, especialmente cuando se comunican mensajes como cambios de horario o la celebración de actividades habituales que se celebran de forma habitual en los centros - Miguel López-Valverde, consejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid

La ironía no pasa desapercibida: quienes enseñan a pensar, escribir y comunicarse, a menudo pierden horas redactando lo mismo una y otra vez. Un aviso de reunión de padres, una notificación de excursión, un recordatorio de entrega de trabajos. Y si además hay familias que no hablan castellano, la complejidad crece. Aquí entra en juego otra ventaja del asistente: la posibilidad de interactuar en varios idiomas, algo especialmente útil en centros con alta diversidad lingüística o en Escuelas Oficiales de Idiomas.

De la burocracia a la personalización

Pero el plan no se queda en el correo. En una segunda fase, el asistente evolucionará para ayudar a los profesores a diseñar contenidos educativos personalizados: cuestionarios, exámenes, resúmenes o materiales de refuerzo. Y no se trata de generar contenido genérico. El sistema utilizará recursos de fuentes educativas internas, asegurando coherencia con el currículo y el nivel de los alumnos.

Imaginemos a un docente de matemáticas que necesita un examen diferenciado para varios grupos con distintos ritmos de aprendizaje. Hoy, eso implica horas de selección de ejercicios, ajuste de dificultad y revisión. Mañana, podría hacerlo en minutos, con el respaldo de una herramienta que conoce los materiales disponibles y entiende las necesidades del aula. La tecnología no dictará lo que se enseña, pero sí acelerará cómo se prepara.

Este salto no será inmediato. Las nuevas funciones se probarán primero en cinco centros educativos: el Colegio Rural Agrupado Los Olivos, el Instituto de Educación Secundaria Maria de Molina, Juan Carlos I, Marie Curie y el Centro de Educación Infantil y Primaria Ciudad del Aire. Desde entornos rurales hasta centros urbanos, la muestra es intencionadamente diversa, como corresponde a una región con realidades educativas tan distintas.

La plataforma que ya hablaba con los centros

EducaMadrid no parte de cero. Desde hace años, ya ofrece servicios web, herramientas colaborativas y recursos digitales. Ya incluye formularios digitales para recoger opiniones de familias, evaluar el funcionamiento de los centros o medir la satisfacción de los alumnos. La adición de inteligencia artificial no es un giro radical, sino una evolución natural: de la digitalización básica a la inteligencia activa.

El reto, sin embargo, no es tecnológico, sino humano. ¿Cómo se acoge esta herramienta entre los docentes? ¿Generará desconfianza o será bienvenida como un aliado? La clave estará en que no se perciba como una imposición desde arriba, sino como una herramienta al servicio del aula. Porque al final, más que automatizar procesos, se trata de deshacer nudos burocráticos para devolver el protagonismo a la enseñanza.

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