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La violencia digital contra las mujeres ya no necesita una cámara ni un encuentro físico. Una investigación de Agora Digital Transformation hecha pública en octubre identificó a 46 eurodiputadas de la Unión Europea como víctimas de imágenes sexuales falsas creadas con inteligencia artificial.
Entre las afectadas figuran Lena Schilling, Eleonora Meleti y Veronika Cifrová. El dato no describe un incidente aislado, sino una práctica que ha llegado al corazón de una institución que legisla precisamente sobre los límites de esta tecnología.
Los casos ya alcanzaron a la política, la música y las redes
En mayo de 2023, Rosalía denunció que el rapero JC Reyes publicó fotografías manipuladas con inteligencia artificial en las que parecía mostrar sus pechos.
"Esto es un modo de violencia". - Rosalía, cantante
Tres meses después, en agosto de 2023, Laura Escanes hizo público que circulaban imágenes suyas desnuda generadas con inteligencia artificial. La secuencia resulta conocida y repetida, porque la exposición suele avanzar mucho más rápido que la retirada del contenido.
"El cuerpo de una mujer no se utiliza". - Laura Escanes, creadora de contenido
También Kate Middleton ha sido sexualizada mediante montajes con inteligencia artificial.
En enero de 2024, Reality Defender identificó en X decenas de imágenes falsas y pornográficas de Taylor Swift, algunas con millones de visualizaciones. La plataforma bloqueó temporalmente las búsquedas bajo su nombre mientras retiraba el material, y sus seguidores empujaron la etiqueta #ProtectTaylorSwift.
Ni siquiera hizo falta que las imágenes fueran muchas para medir el daño.
La respuesta llega tarde cuando la difusión ya corre sola
En 2025, una investigación identificó decenas de imágenes falsas y sexualizadas de Ariana Grande y otras famosas compartidas en Facebook. Ese mismo año, Scarlett Johansson apareció en un montaje generado con inteligencia artificial junto a otras figuras judías de Hollywood con camisetas contra Kanye West.
Johansson ya había chocado antes con otra derivada del mismo problema. En 2024 cuestionó que la voz de ChatGPT se pareciera a la suya después de rechazar una oferta para prestarla, y OpenAI retiró temporalmente esa voz.
Aquí la frontera entre imagen, voz e identidad personal empieza a desdibujarse.
Los Verdes reclaman aplicar la prohibición europea de las aplicaciones que permiten desnudar digitalmente, y ese debate está previsto para el 2 de diciembre. La discusión no nace en abstracto, porque convive con una lista cada vez más larga de mujeres conocidas cuya imagen ya circuló convertida en mercancía sexual falsa.
Europa discute la norma mientras las herramientas aprenden límites
Algunas plataformas reaccionan cuando el escándalo ya estalla, como ocurrió con X en el caso de Taylor Swift. Otras herramientas han empezado a introducir barreras antes de que se produzca el abuso, y Grok, la inteligencia artificial de Elon Musk, ya incorporó límites éticos para evitar la creación y edición de imágenes y vídeos con este tipo de usos.
Ese movimiento no borra lo ocurrido, pero sí revela una contradicción incómoda. La misma industria que popularizó sistemas capaces de fabricar estos montajes trabaja ahora en poner freno a un problema que ya ha alcanzado a 46 eurodiputadas, a cantantes como Rosalía y Taylor Swift, y a figuras públicas como Scarlett Johansson o Kate Middleton.