650.000 millones en IA: la guerra de Google, Amazon, Meta y Microsoft frente a la ‘rendición’ silenciosa de Apple

“La IA no será ganadora por tener más parámetros, sino por saber dónde y cómo se usa”: la apuesta de Apple

21 de febrero de 2026 a las 17:05h
650.000 millones en IA: la guerra de Google, Amazon, Meta y Microsoft frente a la ‘rendición’ silenciosa de Apple
650.000 millones en IA: la guerra de Google, Amazon, Meta y Microsoft frente a la ‘rendición’ silenciosa de Apple

Seiscientos cincuenta mil millones de dólares. La cifra suena a ciencia ficción, pero es la inversión combinada que Google, Amazon, Meta y Microsoft prevén destinar en los próximos años a centros de datos y tecnologías de inteligencia artificial. Es una apuesta descomunal, una carrera épica por dominar la próxima era digital. Mientras tanto, Apple observa desde la barrera. No solo no se suma al gasto desbocado, sino que en el último trimestre, el que terminó el 31 de diciembre, redujo su inversión frente a sus rivales. Es la única de las grandes tecnológicas que ha frenado el acelerador. Y esa decisión no es casual. Es una declaración estratégica silenciosa, pero contundente.

La guerra de los gigantes

Amazon anuncia un gasto de capital (capex) de hasta 200.000 millones de dólares en 2026, un salto del 42 % respecto al año anterior. Google prevé pasar de 175.000 a 185.000 millones, un crecimiento del 95 %. Meta estima entre 115.000 y 135.000 millones, con un alza del 48 %. Microsoft, aunque no ha dado cifras oficiales, seguramente superará los 114.000 millones esperados por Wall Street, lo que supondría un aumento del 89 %. Todos apuestan fuerte por la IA, por sus modelos fundacionales, por la infraestructura que los sostiene. Es una escalada de gasto sin precedentes, alimentada por la convicción de que quien controle los modelos, controlará el futuro.

Apple, en cambio, prevé gastar unos 12.700 millones de dólares. Un 19 % menos que el año anterior. No está construyendo data centers masivos. No está reclutando miles de ingenieros de machine learning. No está quemando efectivo en GPUs como si no hubiera un mañana. Su estrategia es otra. Y sus acciones lo confirman.

La rendición silenciosa

La confirmación de esa "rendición" está en el reciente anuncio de que Gemini será la IA en la que se basará la nueva versión de Siri.

Que lo haga dependiendo totalmente del modelo de IA de Google deja claro que Apple aquí prefiere delegar en lugar de invertir para tener su propio modelo fundacional. No es una simple alianza técnica. Es un giro de timón. Hace años, Apple apostó por cerrar su ecosistema, por tener el control de cada capa del software y hardware. Ahora, en el corazón de su próxima evolución tecnológica, decide confiar en un competidor. Es un paso enorme.

Y no es la primera vez. Recordemos Google lleva años pagando miles de millones a Apple para que su buscador sea el predeterminado en iPhone, iPad y Mac. Es un negocio redondo para ambas partes. Pero ahora, con la IA, ese modelo se extiende. Google no solo alimenta tu búsqueda. Pronto podría estar alimentando tu asistente, interpretando tus mensajes, gestionando tu agenda. Todo desde detrás de escena.

Apple como puerta de entrada

En lugar de participar en esa costosa guerra de modelos de lenguaje, Apple tiene claro que la IA va a acabar siendo una commodity, algo que se va a convertir en una tecnología estándar básica como ahora lo es el PC, el móvil o el portátil.

Su apuesta no es liderar la creación de modelos, sino ser el canal por el que todos los usan. Con 2.400 millones de dispositivos en todo el mundo, controla el canal de distribución más valioso del planeta. No necesita que todos sepan que usan IA. Solo necesita que la IA esté ahí, funcionando, sin hacer ruido.

El objetivo de Apple no parece ser ofrecer su propio chatbot en la web, sino hacer que la IA sea invisible y ubicua. Que no importe qué modelo corre detrás, sino simplemente que esa IA funcione de forma transparente para el usuario. Y que lo haga, por supuesto, integrada a la perfección en los servicios y aplicaciones de Apple.

Es una filosofía de diseño llevada al extremo. Como cuando eliminó el botón Home o introdujo Face ID. No se trata de mostrar la tecnología, sino de hacerla desaparecer. Y en eso, Apple es maestra.

Privacidad como arma

Su Private Cloud Compute es la mejor prueba de ello. Al no depender de la publicidad (hola, Google, hola, OpenAI), es capaz de ofrecer funciones avanzadas sin recolectar datos masivos de los usuarios.

Mientras otros entrenan sus modelos con datos personales, Apple insiste en procesar información en el dispositivo siempre que puede. Es más lento, más complejo, pero alinea con su discurso de privacidad. Y eso, en un mundo cada vez más receloso de lo que hacen las grandes plataformas con nuestros datos, es un activo poderoso.

La IA no será ganadora por tener más parámetros, sino por saber dónde y cómo se usa. Y Apple confía en que su ventaja está en la experiencia de usuario, no en el laboratorio de investigación.

Un riesgo calculado

Pero hay un peligro en esta estrategia. Si los modelos de IA se convierten en una commodity y terminan creando monopolios tecnológicos, Apple podría quedar permanentemente a merced de sus proveedores.

Si esas ventajas competitivas acaban consolidándose en la capa de modelo la que controlan OpenAI, Anthropic y Google y no en la de integración que es de Apple, la dependencia de terceros será una debilidad estratégica peligrosa.

Imagina que mañana Google decide cambiar las condiciones del acceso a Gemini. O que OpenAI lanza un dispositivo propio y se convierte en competidor directo. Apple podría verse forzada a pagar más, o a correr en círculos para alcanzar a un tren que ya partió.

Claro, Apple tiene beneficios anuales cercanos a los 100.000 millones de dólares, lo que le confiere una posición financiera envidiable para esperar que este ciclo de "hype" se enfríe.

Está claro que existe una burbuja de la IA y que esa burbuja probablemente acabará explotando y dejando muchas víctimas. Si lo hace, una de las que sin duda tendrá margen de maniobra para sobrevivir será Apple.

La primavera de Siri

Se espera que el nuevo asistente con IA de Apple llegue esta primavera al mercado al menos con algunas prestaciones iniciales. No será un chatbot rival de ChatGPT. Será algo más sutil. Más integrado. Más silencioso. Pero será el primer paso de una transformación profunda.

Y aunque no lo diga en sus anuncios, Apple está apostando a que el futuro no pertenece a quien tiene el modelo más grande, sino a quien tiene el dispositivo en la mano del usuario. Si acierta, no necesitará construir data centers. Solo necesitará que enciendas tu iPhone.

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