80 GW: el límite energético para la IA en EE.UU. para 2030, según el peor escenario de Epoch AI

"No es que EEUU no sea capaz de crear más capacidad energética: simplemente no la ha necesitado hasta ahora" - Investigadores de Epoch AI

21 de enero de 2026 a las 12:05h
80 GW: el límite energético para la IA en EE.UU. para 2030, según el peor escenario de Epoch AI
80 GW: el límite energético para la IA en EE.UU. para 2030, según el peor escenario de Epoch AI

China puede ganar la carrera de la IA. Esa afirmación no surge de un analista cualquiera, sino de Jensen Huang, el CEO de NVIDIA, una de las empresas más influyentes en el desarrollo de chips para inteligencia artificial. Su declaración suena como un parte de guerra tecnológica, pero también como una invitación a repensar lo que realmente impulsa el avance en este campo: ¿es la innovación? ¿El talento? ¿O tal vez algo más básico, como la electricidad?

El mito del cuello de botella energético

Desde hace meses se repite una idea como un mantra: Estados Unidos no podrá escalar la inteligencia artificial porque carece de energía suficiente. Centros de datos gigantescos, alimentados por procesadores hambrientos, estarían al borde de colapsar la red eléctrica. Pero un nuevo estudio desmonta esta narrativa con datos fríos y contundentes.

La startup Epoch AI, conocida por su rigor en el análisis de modelos punteros de IA, acaba de publicar un informe que pone en duda uno de los supuestos más repetidos en foros tecnológicos y medios. Según sus cálculos, la capacidad energética necesaria para los centros de datos de IA en Estados Unidos para 2030 estaría entre 30 y 80 GW. En el escenario más extremo, 80 gigavatios. Suena mucho. Pero no lo es tanto en el contexto del sistema eléctrico estadounidense.

"No es que EEUU no sea capaz de crear más capacidad energética: simplemente no la ha necesitado hasta ahora" - Investigadores de Epoch AI

Esta frase es reveladora. No se trata de una incapacidad técnica o industrial, sino de una cuestión de prioridades. Estados Unidos ha construido una red eléctrica diseñada para soportar picos máximos de demanda, como las olas de calor del verano o las heladas del invierno. Eso significa que, la mayor parte del tiempo, hay capacidad ociosa. La red está sobredimensionada, y esa holgura es un recurso estratégico para la IA.

Gas, sol, y hasta átomos pequeños

Mientras China avanza con regulaciones flexibles y subsidios energéticos, Estados Unidos no se queda quieto. Empresas como GE Verona, Mitsubishi Heavy y Siemens están desarrollando centrales de gas natural con planes de producción que superarían los 200 GW para 2030. Es más del doble de lo que incluso el peor escenario de Epoch AI considera necesario para la IA.

Y el gas no es la única apuesta. Se prevé que Estados Unidos pueda instalar hasta 1.200 GW solares destinados a IA, aunque de momento las grandes tecnológicas no estén aprovechando esa capacidad. La proyección más conservadora aún habla de unos 200 GW solares instalados para 2030. Es una transformación silenciosa, pero masiva.

Pero quizás lo más curioso sea el regreso del nucleoeléctrico. No grandes plantas de décadas pasadas, sino pequeños reactores modulares (SMR), tecnologías más seguras, descentralizadas y fáciles de integrar. Algunas empresas tecnológicas ya están recurriendo a ellos para alimentar sus centros de datos. La energía del futuro podría venir de átomos en miniatura.

Incluso se están reabriendo centrales fósiles que antes estaban programadas para su cierre. Es un paso contradictorio desde el punto de vista ambiental, pero muestra la urgencia con la que se está actuando: la IA no puede esperar.

El verdadero costo de la energía en IA

Uno de los datos más reveladores del informe de Epoch AI es este: la energía representa solo una décima parte de la inversión en chips para centros de datos de IA. Es decir, aunque el consumo eléctrico crezca, no es el factor principal que determinará quién gana la carrera.

Esto cambia completamente la perspectiva. No se trata de quién tenga más megavatios, sino de quién optimice mejor su uso, quién desarrolle chips más eficientes, quién construya infraestructuras más inteligentes. La energía es un recurso, pero no el cuello de botella que muchos pintan.

Algunos operadores de la red ya han pedido la posibilidad de apagar centros de datos en momentos de máxima demanda. Es una medida de contención, no de colapso. Y aunque suene alarmante, Epoch AI lo tiene claro: dudan que estos retos sean suficientemente importantes para impedir el escalado de la IA.

El tablero global de la inteligencia artificial

El informe de Epoch AI no niega que China tenga ventajas. Sus políticas energéticas más flexibles y los subsidios a los centros de datos son reales. Pero tampoco permite que ese argumento eclipsa la capacidad de adaptación de Estados Unidos.

La carrera de la IA no se decidirá solo en los laboratorios de investigación ni en las fábricas de chips. También se juega en las subestaciones eléctricas, en los permisos para construir plantas, en la capacidad de reinventar la generación de energía. Y en ese juego, Estados Unidos no está perdiendo. De hecho, podría estar preparando un contraataque silencioso, alimentado literalmente por gigavatios de gas, sol y uranio.

El futuro de la inteligencia artificial no será solo más inteligente. Será también más energético. Y el país que logre dominar esa ecuación, sin colapsar su red ni su planeta, será el verdadero ganador.

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