Agentes de IA inventan jerga propia sin que nadie se lo pida: Emergence detecta vocabulario nuevo y frases opacas

Emergence observó que agentes de IA crearon vocabulario, abreviaturas y convenciones compartidas al convivir varios días, con ejemplos de DeepSeek, Anthropic y Mistral.

19 de septiembre de 2026 a las 13:26h
Agentes de IA inventan jerga propia sin que nadie se lo pida: Emergence detecta vocabulario nuevo y frases opacas
Agentes de IA inventan jerga propia sin que nadie se lo pida: Emergence detecta vocabulario nuevo y frases opacas

Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Los agentes de inteligencia artificial también acaban inventando jerga cuando conviven entre ellos.

Eso es lo que observó Emergence, un laboratorio de Nueva York, al estudiar pequeñas sociedades de agentes autónomos que interactuaban durante varios días. En ese tiempo, los sistemas empezaron a crear vocabulario nuevo, abreviaturas y convenciones compartidas sin que nadie se lo pidiera.

Satya Nitta advirtió que nadie les pidió inventar un idioma

Satya Nitta, presidente ejecutivo de Emergence, situó ahí el hallazgo central antes de entrar en sus implicaciones.

"Estos agentes no recibieron instrucciones para inventar un lenguaje". - Satya Nitta, presidente ejecutivo de Emergence

El detalle importa porque el experimento no reunió agentes idénticos, sino sistemas basados en modelos desarrollados por compañías de Estados Unidos, China y Francia. Aun así, de esa convivencia salieron significados compartidos que otros agentes adoptaban como si la norma hubiera existido desde el principio.

Algunos ejemplos tienen algo de jerga laboral y algo de acertijo. Los agentes basados en modelos de DeepSeek usaron forjador-herrero para nombrar al agente encargado de construir herramientas, mientras los basados en Anthropic adoptaron nombre-primero para describir a un agente que muestra responsabilidad personal.

Unas palabras ordenaron el grupo y otras lo volvieron opaco

Los modelos de Mistral repitieron más de 5.000 veces la expresión el registro recuerda.

Esa fórmula servía para advertir de que las acciones anteriores serían tenidas en cuenta, una especie de memoria social convertida en consigna. La escena recuerda otros trabajos sobre costes de los agentes, donde la eficiencia no depende solo del modelo, sino de cómo coordina decisiones y señales internas.

No siempre sonaba comprensible para un lector humano.

Uno de los agentes llegó a producir una frase tan extraña como reveladora. Escribió que un artículo se comió tres manos frías y se volvió más honesto cada vez, donde manos frías era la manera elegida para referirse a revisores independientes.

Tony Thorne, director del archivo de jerga y nuevo lenguaje del King's College de Londres, comparó esos mensajes con el estilo de James Joyce. Lo hizo por la mezcla de lenguaje poético, técnico y metafórico que aparecía en intercambios nacidos, en teoría, para resolver tareas.

La simplificación también ahorra cálculo y acelera la coordinación

Niall Curry, profesor asociado de Lenguas y Lingüística de la Universidad de Birmingham, aportó una explicación funcional a ese comportamiento. Simplificar y transformar el lenguaje, señaló, puede permitir a los agentes reducir costes computacionales y comunicarse con más eficiencia.

Visto así, el fenómeno no resulta tan exótico como parece al primer golpe de vista. En comunidades humanas ocurre algo parecido con la jerga profesional, las siglas o los atajos que agilizan una conversación y al mismo tiempo levantan una barrera para quien llega desde fuera, algo que también aparece en pruebas con 100 agentes cuando la supervisión humana pierde pie.

Pero aquí aparece la parte incómoda.

Satya Nitta resumió ese límite con una frase que va más allá del experimento. Poder observar no es lo mismo que poder entender.

El estudio concluye que las convenciones creadas por los agentes pueden evolucionar hasta volverse opacas para los humanos encargados de supervisarlos. Ahí la cuestión deja de ser solo lingüística, porque una comunidad que inventa sus propios códigos también puede empezar a alejar su lógica cotidiana de los ojos de quien debe vigilarla.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía