China ha pasado en menos de un año de recomendar chips nacionales a exigirlos en una parte sensible de su infraestructura pública. Diez meses después de aquella petición de octubre de 2024, los centros de datos estatales deben usar al menos un 50 % de circuitos integrados chinos en sus servidores.
En ese giro encaja el movimiento de Alibaba Cloud, que acaba de presentar Zhenwu M890, un chip de inteligencia artificial diseñado por T Head, su división de semiconductores creada en 2018. No llega en un vacío industrial, sino en medio de una carrera por ocupar el hueco estratégico del hardware nacional.
Alibaba colocó su nuevo chip donde más pesa la autonomía tecnológica
Zhenwu M890 está pensado para dos tareas que hoy sostienen casi toda la fiebre de la inteligencia artificial, el entrenamiento de modelos y la inferencia. Es decir, sirve tanto para enseñar a un sistema como para ponerlo a trabajar después, cuando responde, clasifica o genera contenido.
Las cifras ayudan a situarlo. El chip incorpora 144 GB de memoria HBM3 y alcanza hasta 800 GB/s de transferencia entre chips, dos datos que importan cuando varios aceleradores tienen que mover enormes volúmenes de información sin ahogarse en el camino.
Alibaba asegura además que el rendimiento del M890 triplica al de su predecesor. En operaciones de precisión media llega a 0,6 petaflops, un nivel equiparable al de la GPU A100 de Nvidia y tres veces superior al del chip H20.
La interconexión permite que 128 GPU trabajen como una sola
Una de las claves no está solo en cada chip, sino en cómo conversa con los demás. El ICN Switch de interconexión permite enlazar hasta 128 GPU M890 para que funcionen como si fueran un único chip, una capacidad decisiva cuando el objetivo es escalar modelos cada vez más grandes.
Esa arquitectura recuerda una idea ya conocida en computación de alto rendimiento, sumar muchas piezas para comportarse como una sola máquina lógica. En inteligencia artificial, donde el cuello de botella suele estar tanto en el cálculo como en el tráfico de datos, esa coordinación pesa casi tanto como la potencia bruta.
La presión política y la inversión empujan el mercado doméstico
Detrás del anuncio hay una presión que no es únicamente técnica. Cuando el Gobierno chino obliga a que al menos un 50 % de los circuitos integrados de los servidores estatales sean nacionales, cada fabricante local gana un escaparate inmediato y, al mismo tiempo, una prueba de fuego.
Alibaba acompañará esa ofensiva con dinero. La compañía invertirá 380.000 millones de yuanes, unos 53.000 millones de dólares, en infraestructura durante los próximos tres años, una escala que da una pista de hasta qué punto el chip ya no es un componente más, sino una pieza central de la competencia industrial.
T Head también prepara su salida a bolsa para financiar un programa de inversión en infraestructura más agresivo. Su rivalidad doméstica tiene nombres concretos, Cambricon Technologies y la línea Ascend de Huawei, dos referencias inevitables en la pugna china por el chip de inteligencia artificial.
Alibaba ya puso fecha a dos saltos más en la familia Zhenwu
Durante el tercer trimestre de 2027 llegará Zhenwu V900. Alibaba le atribuye una arquitectura de computación paralela mejorada, un rendimiento tres veces superior al del M890, 216 GB de memoria y una velocidad de transferencia de 1.200 GB/s.
Después aparecerá Zhenwu J900, previsto para el tercer trimestre de 2028. En este caso la compañía habla de un salto arquitectónico de mayor calado, una formulación que sugiere algo más que una simple ampliación de memoria o de ancho de banda.
Hay una imagen que resume bien el momento. Mientras Pekín exige un 50 % de chips nacionales en los servidores estatales, Alibaba presenta un acelerador que iguala a la A100 de Nvidia en 0,6 petaflops y puede agruparse en bloques de 128 GPU como si fueran una sola pieza.