Alphabet invierte hasta 185.000 millones en IA, casi el doble de lo previsto para 2026

"Nuestras inversiones en infraestructura de IA están impulsando los ingresos", afirma Sundar Pichai

07 de febrero de 2026 a las 08:39h
Actualizado: 07 de febrero de 2026 a las 08:41h
Alphabet invierte hasta 185.000 millones en IA, casi el doble de lo previsto para 2026
Alphabet invierte hasta 185.000 millones en IA, casi el doble de lo previsto para 2026

Alphabet cierra 2025 con unos números que parecen sacados de una novela de ciencia ficción. Un beneficio neto de 132.170 millones de dólares, un 32% más que el año anterior. Facturación anual que roza los 403.000 millones, con un crecimiento del 15%. Nada de esto ocurre por casualidad. Detrás hay una máquina bien engrasada, alimentada por datos, algoritmos y una apuesta arriesgada por la inteligencia artificial que ahora empieza a dar sus frutos a gran escala.

El motor de la máquina Google y YouTube

Google Services sigue siendo el corazón del gigante. En el último trimestre del año, aportó 95.900 millones de dólares. Google Search, los dispositivos, las apps y, sobre todo, la publicidad de YouTube sostienen el modelo. YouTube no solo domina el tiempo que pasamos viendo vídeos, también ha convertido su contenido en un negocio de suscripciones sólido. 325 millones de usuarios pagan por acceder a contenido exclusivo, música sin anuncios o funciones premium. Es un número que supera la población de Estados Unidos.

Y el dinero sigue fluyendo. Cerca de 60.000 millones de dólares en 2025 procedieron directamente de YouTube, entre publicidad y suscripciones. No es solo un sitio para ver clips virales. Es una plataforma de entretenimiento global, un canal de educación, una fuente de ingresos para millones de creadores. YouTube ya no es solo cultura digital es infraestructura económica.

Google Cloud, el músculo de la IA

Si Google Search es el pulmón de Alphabet, Google Cloud es su nuevo músculo. Creció un 48% en el cuarto trimestre, alcanzando los 17.700 millones de dólares en ingresos. Con una tasa de ejecución anual cercana a los 70.000 millones, está lejos de ser un proyecto secundario. Es una pieza clave en la estrategia de dominio de la IA.

Sundar Pichai no lo oculta "Nuestras inversiones en infraestructura de IA están impulsando los ingresos y el crecimiento en todas partes". Y cuando habla de infraestructura, no se refiere solo a software. Habla de centros de datos, de miles de procesadores especializados, de redes que soportan tráfico masivo de modelos de lenguaje.

Google Cloud no solo alquila espacio en servidores vende inteligencia. Sus herramientas de IA ya no son prototipos. Son productos que empresas de todo el mundo usan para automatizar procesos, analizar datos o mejorar la atención al cliente. Representa un amplio rango de consumidores, dirigidos por la demanda de productos de IA, según Pichai. Y esa demanda no da señales de ralentizarse.

Gemini la IA en acción

Gemini, el modelo estrella de IA de Google, procesa ahora unos 10.000 millones de tókens por minuto. Un token es una unidad básica del lenguaje que la IA interpreta. Esta cifra equivale a procesar millones de páginas de texto cada segundo. Es un ritmo casi inhumano, pero necesario para alimentar búsquedas, asistentes virtuales y aplicaciones empresariales.

La aplicación Gemini cuenta con 750 millones de usuarios activos mensuales. No todos son usuarios intensivos, pero ese número coloca a la plataforma entre las aplicaciones de IA más grandes del mundo. No es solo una herramienta de productividad. Está integrada en teléfonos, ordenadores, coches. Está diseñada para estar presente en cada interacción digital.

Una apuesta descomunal 185.000 millones de dólares

El dato más impactante no está en los ingresos. Está en los planes de gasto. Alphabet prevé invertir entre 175.000 y 185.000 millones de dólares en capital en 2026. Es casi el doble que en 2025. Y muy por encima de lo que esperaban los analistas, que proyectaban alrededor de 115.000 millones.

Parece una locura. Pero no lo es. Es una apuesta estratégica. Ese dinero irá a centros de datos, a chips de última generación, a contratar talento en IA, a escalar infraestructuras. Pichai lo tiene claro hay que "cumplir con la demanda de los clientes y capitalizar las crecientes oportunidades". En otras palabras, el mundo quiere más IA, y Alphabet quiere ser quien la provea.

Esta inversión coloca a Alphabet no solo como una empresa tecnológica, sino como una nueva clase de actor económico una empresa de infraestructura global. Compañías como estas ya no solo venden productos. Construyen los cimientos sobre los que funcionará la economía del futuro.

Las apuestas menores y el camino de Waymo

No todo brilla con la misma intensidad. El segmento "Otras apuestas", que incluye proyectos como Waymo (coches autónomos), generó 370 millones de dólares en ingresos en 2025. Pero también acumuló pérdidas operativas de 3.617 millones. Un cargo de 2.100 millones en el último trimestre por compensación a empleados no ayudó.

Sin embargo, Waymo sigue avanzando. Acaba de anunciar una ronda de inversión de 16.000 millones de dólares, financiada mayoritariamente por Alphabet. Es una señal clara a pesar de los números rojos, la apuesta por la movilidad autónoma sigue viva. No es un experimento. Es una visión a largo plazo.

Alphabet y el mercado volatilidad y poder

Tras presentar resultados, las acciones bajaron casi un 3%. Luego recuperaron terreno. Este vaivén no es inusual. Los inversores celebran los ingresos, pero se preguntan si tanto gasto en infraestructura puede afectar la rentabilidad a corto plazo. Pero el tamaño de Alphabet ya no deja lugar a dudas con una capitalización de 4,02 billones de dólares, es la tercera empresa más valiosa del mundo.

Detrás de cada cifra hay una transformación silenciosa. No estamos solo ante una empresa que mejora sus algoritmos. Estamos ante una corporación que está definiendo cómo será el acceso a la información, al entretenimiento, al transporte y al trabajo en las próximas décadas. Y lo hace con una velocidad que muchos gobiernos apenas pueden seguir.

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