Amazon anuncia 16.000 despidos en todo el mundo. Es la segunda gran sacudida en menos de tres meses. Tras los 14.000 empleos eliminados en octubre, la empresa repite el movimiento, esta vez centrado en áreas clave como Amazon Web Services, comercio minorista, Prime Video y recursos humanos. No se trata de una desaceleración de la actividad, sino de una reorganización profunda en una compañía que sigue creciendo en ingresos y valor de mercado.
Paradojas del crecimiento
La paradoja es evidente. Amazon anticipa que en 2025 rozará los 700.000 millones de dólares en ingresos. Entre enero y septiembre ya acumula 503.538 millones, con un crecimiento del 13% en el tercer trimestre. Para el cuarto trimestre, espera ventas entre 206.000 y 213.000 millones, lo que implica un alza del 10% al 13%. Los números son de empresa saludable, incluso pujante, pero el bisturí sigue activo.
Estas cifras no suenan a crisis. Suena más bien a estrategia ajustar estructuras, reducir jerarquías, eliminar burocracia. En un mundo que cambia más rápido que nunca, como dice su propia vicepresidenta, la agilidad es una forma de supervivencia. El gigante del comercio electrónico y la nube no está enfermo. Está remodelándose desde dentro.
"Como mencioné en octubre, hemos estado trabajando para fortalecer nuestra organización reduciendo niveles jerárquicos, aumentando la responsabilidad y eliminando la burocracia. Si bien muchos equipos finalizaron sus cambios organizativos en octubre, otros no completaron ese trabajo hasta ahora" - Beth Galetti, vicepresidenta senior de Experiencia de Personas y Tecnología de Amazon
Impacto humano y geográfico
En octubre, 921 trabajadores en España perdieron su empleo 791 en Barcelona, 120 en Madrid. El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) incluyó una indemnización de 38 días por año trabajado. Ahora, fuentes internas señalan que no hay previsto ningún ERE nuevo en España en esta ronda. Eso no quiere decir que no haya afectados, pero sugiere que el impacto será menor o que la recolocación interna será la vía prioritaria.
La compañía ofrece a la mayoría de sus empleados en Estados Unidos 90 días para buscar otro puesto dentro de la organización. A nivel internacional, los plazos varían según las normativas locales. Para quienes no encuentren hueco interno, Amazon promete apoyo en la transición indemnizaciones, servicios de recolocación, cobertura médica. Algo es algo, aunque no borra el impacto emocional y económico de perder un empleo en una empresa que, para muchos, representaba estabilidad.
El adiós a las tiendas físicas
Paralelamente, Amazon anuncia el cierre de todas sus tiendas físicas de Amazon Fresh y Amazon Go en Estados Unidos. Una decisión simbólica. El futuro no está en el supermercado del barrio, sino en el algoritmo que anticipa lo que vas a comprar. La apuesta es total por el online y la entrega a domicilio. Cientos de empleados de estos establecimientos también verán sus puestos afectados, aunque la empresa insiste en que trabajará para recolocarlos.
Este giro no sorprende. Las tiendas físicas, aunque innovadoras en concepto, nunca lograron escala suficiente. La logística de entrega, en cambio, es el núcleo de su modelo. Cada clic, cada suscripción Prime, cada paquete en la puerta de casa alimenta un ecosistema que requiere menos dependientes y más almacenes, más camiones, más software.
¿Fin del ciclo o nuevo ritmo?
Beth Galetti lo deja claro no planean convertir estos ajustes en un ritual trimestral. No es el comienzo de una era de despidos periódicos, al menos no según el guion oficial. Pero cada equipo seguirá evaluando su eficiencia, su velocidad, su capacidad de innovar. Y si hay que ajustar, se ajustará. En una empresa de 1,5 millones de empleados, eso siempre implica grandes números.
Mientras tanto, las acciones de Amazon suben. Tras avanzar un 2,63% ayer, registran leves ganancias en la preapertura del Nasdaq. Desde enero, acumulan una revalorización cercana al 10%. Los mercados no castigan estos despidos. Al contrario, los ven como una señal de disciplina. Pero detrás de cada número, hay historias. Cambios de ciudad, carreras interrumpidas, familias que replantean su futuro. El progreso, a veces, tiene un precio silencioso.