Amazon planea invertir hasta 50.000 millones de dólares en OpenAI, según The Wall Street Journal

"Entrenar modelos como GPT no es un ejercicio de software, es una hazaña de ingeniería industrial"

02 de febrero de 2026 a las 17:05h
Amazon planea invertir hasta 50.000 millones de dólares en OpenAI, según The Wall Street Journal
Amazon planea invertir hasta 50.000 millones de dólares en OpenAI, según The Wall Street Journal

En el mundo de la tecnología, pocas empresas mueven ficha con la intensidad y el alcance de Amazon. Cada movimiento suyo no solo afecta al mercado sino que redefine tendencias, fija rumbo a sectores enteros y, a menudo, anticipa lo que vendrá. Ahora, mientras la compañía anuncia despidos y cierre de tiendas físicas, también está dispuesta a invertir hasta 50.000 millones de dólares en OpenAI, según revela The Wall Street Journal. Es una paradoja que refleja el pulso del momento actual recortar en lo tradicional para apostar fuerte por lo que viene.

La apuesta por el futuro de la inteligencia artificial

Las conversaciones entre Andy Jassy, consejero delegado de Amazon, y Sam Altman, el carismático líder de OpenAI, podrían cambiar el mapa de la inteligencia artificial. La cifra no es menor hasta 50.000 millones de dólares en una sola inversión. Si se concreta, sería una de las mayores apuestas corporativas en IA de la historia. Pero no es solo Amazon quien apuesta por Altman. Bloomberg ha informado que este último ha estado reunido con inversores de Oriente Medio para una ronda de financiación que podría valorar a OpenAI en hasta 830.000 millones de dólares. Una cifra descomunal, incluso para estándares de Silicon Valley.

El contexto es claro. OpenAI necesita más de 100.000 millones de dólares para construir decenas de centros de datos, cientos de computadores con microprocesadores ultraavanzados y plantas de energía dedicadas. La IA no solo consume datos; consume electricidad, espacio, infraestructura. Entrenar modelos como GPT no es un ejercicio de software, es una hazaña de ingeniería industrial. Y Amazon, con su gigantesca red de servicios en la nube, está en una posición única para facilitar esa transformación.

El otro lado de la moneda despidos y reestructuración

Mientras Amazon negocia una de las mayores inversiones en IA, también atraviesa una profunda reestructuración interna. La compañía ha anunciado el despido de 16.000 trabajadores en todo el mundo, la segunda gran oleada en menos de tres meses. Afecta a áreas clave Amazon Web Services (AWS), comercio minorista, Prime Video y recursos humanos. Con cerca de 1,5 millones de empleados, el impacto es inevitablemente humano, más allá de las cifras frías del balance.

Además, cientos de tiendas físicas de Amazon Fresh y Amazon Go en Estados Unidos cerrarán sus puertas. La estrategia es clara centrarse en el comercio online y en la entrega a domicilio, donde el margen de crecimiento sigue siendo real. La reorganización incluye planes de recolocación interna, pero no elimina el sabor amargo de una transición que deja a muchas personas en el camino. Es el precio del cambio, dicen algunos. Otros se preguntan si el modelo de crecimiento sostenido a cualquier costo sigue siendo sostenible.

Infraestructura, poder y dependencia

Amazon no solo quiere vender servicios de IA; quiere controlar las entrañas que la hacen posible. En diciembre, AWS lanzó un nuevo chip diseñado específicamente para tareas de inteligencia artificial, una apuesta directa para competir con el dominio casi absoluto de Nvidia en este campo. No basta con alquilar servidores; ahora hay que diseñar los motores que los hacen funcionar.

Y no se detiene ahí. La compañía también ha comunicado otra inversión de hasta 50.000 millones de dólares para expandir su infraestructura de computación de alto rendimiento, especialmente orientada a entidades gubernamentales de Estados Unidos. Es un doble juego por un lado, potenciar la IA comercial; por otro, asegurar contratos estatales que requieren máxima seguridad y capacidad operativa. La línea entre lo civil y lo estratégico se difumina.

¿Burbuja tecnológica o transformación real?

Los ingresos de Amazon entre enero y septiembre alcanzaron los 503.538 millones de dólares, con un crecimiento del 13% en el tercer trimestre. Para el cuarto trimestre, la empresa prevé ventas entre 206.000 y 213.000 millones, lo que supondría un crecimiento adicional del 10% al 13%. De mantenerse esta trayectoria, en 2025 estaría rozando los 700.000 millones de dólares en ingresos. Son cifras que imponen respeto, pero también alimentan las dudas.

El sector observa con inquietud cómo inversiones millonarias, alianzas estratégicas y valoraciones estratosféricas se multiplican en el mundo de la IA. ¿Estamos ante una revolución tecnológica o frente a una burbuja que podría estallar cuando la realidad no alcance las expectativas? La historia ya ha visto este guion entusiasmo desbordado, dinero fácil, promesas grandiosas… y después, el ajuste de cuentas.

Amazon, mientras tanto, navega entre ambos mundos el presente incierto de la reestructuración y el futuro prometedor de la IA. Su apuesta por OpenAI no es solo financiera; es una declaración de intenciones. Quiere estar en el centro del cambio, no al margen. Pero también recuerda que, en los tiempos de transformación radical, no basta con tener visión. Hay que tener resistencia.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía