En el mundo de la tecnología, no todos los días se anuncian acuerdos que pueden cambiar el mapa de la inteligencia artificial. Pero este martes, una noticia ha sacudido los mercados y reconfigurado las alianzas estratégicas entre gigantes tecnológicos Advanced Micro Devices (AMD) y Meta Platforms han sellado un pacto que podría alcanzar los 60.000 millones de dólares en cinco años. Una cifra que no solo refleja el valor del silicio, sino la carrera desbocada por dominar el futuro del cómputo de IA.
Un trato de proporciones industriales
El acuerdo no es solo una transacción comercial. Es una apuesta de largo aliento. AMD suministrará a Meta chips de inteligencia artificial por un total de seis gigavatios de capacidad. Para hacerlo más tangible un gigavatio equivale a mil millones de vatios, suficiente para alimentar cientos de miles de hogares. Aquí, esa potencia se destina a procesar algoritmos de IA, ya sea para entrenar modelos o ejecutarlos en tiempo real lo que se conoce como inferencia.
La primera fase arranca con un gigavatio del hardware MI450, el buque insignia de la línea Instinct de AMD, cuyos envíos comenzarán en la segunda mitad de este año. El resto del suministro se desplegará conforme Meta alcance hitos técnicos y comerciales. Es un modelo inteligente nada de compras masivas sin garantías. El avance se mide, se valida, se recompensa.
Acciones, warrants y poder accionarial
Lo que añade un matiz aún más estratégico al acuerdo es la opción que AMD ha otorgado a Meta la posibilidad de adquirir hasta el 10% de la compañía. No de golpe, sino a través de un instrumento financiero llamado warrant, vinculado al rendimiento. AMD ha emitido hasta 160 millones de acciones ordinarias a favor de Meta, pero su adjudicación depende de objetivos muy concretos.
Según el comunicado de AMD
"El primer tramo se otorga con los envíos iniciales de un gigavatio, y los tramos adicionales se otorgarán conforme las compras de Meta alcancen los seis gigavatios."
Además, el precio de ejercicio del warrant solo será accesible si el valor de las acciones de AMD alcanza umbrales crecientes, con un tope de 600 dólares por acción. Hoy cotizan alrededor de los 225 dólares. Es una apuesta mutua Meta gana influencia si AMD triunfa, y AMD se beneficia de una demanda garantizada si cumple.
El mercado reacciona con entusiasmo
Las bolsas no tardaron en hablar. Las acciones de AMD subieron casi un 15% en la preapertura del Nasdaq, un salto que refleja la confianza en esta alianza. En el último año, la cotización ya acumula una ganancia superior al 77%, pese a una corrección reciente del 24%. Su capitalización bursátil ronda ahora los 320.000 millones de dólares, un tamaño que la coloca entre las empresas tecnológicas más valoradas del mundo.
Este movimiento no surge en el vacío. AMD ya estableció un acuerdo similar con OpenAI el año pasado, también con la posibilidad de que la compañía de Sam Altman adquiera hasta el 10% de la empresa. Estos mecanismos financieros están convirtiéndose en una nueva forma de alianza más allá del contrato, se teje una relación de intereses compartidos.
Meta apuesta por la diversificación
Para Meta, este acuerdo con AMD llega justo una semana después de cerrar otro gigantesco con Nvidia, su proveedor histórico de chips de IA. La red social ahora tendrá acceso a millones de unidades, actuales y futuras, incluyendo procesadores centrales. Diversificar proveedores no es solo una cuestión de precios es una estrategia de resiliencia ante una cadena de suministro frágil y una demanda que crece exponencialmente.
Mark Zuckerberg no dejó lugar a dudas
"Nos entusiasma formar una alianza a largo plazo con AMD para implementar un cómputo de inferencia eficiente y ofrecer superinteligencia personal. Este es un paso importante para Meta a medida que diversificamos nuestra computación. Espero que AMD sea un socio importante durante muchos años."
La frase "superinteligencia personal" no es casual. Es una visión un futuro en el que la IA no solo responde, sino que anticipa, personaliza y actúa como un asistente cognitivo para cada usuario.
El tsunami de inversión en infraestructura de IA
Detrás de este acuerdo late un fenómeno más amplio. Microsoft, Amazon, Alphabet y Meta están inyectando miles de millones en infraestructuras de IA. Se estima que este año superarán los 600.000 millones de dólares en inversiones colectivas. Meta, en particular, prevé un gasto de capital para 2026 entre 115.000 y 135.000 millones de dólares. Una parte creciente de ese dinero se destinará a construir centros de datos a hiperescala, diseñados tanto para entrenar modelos como para ejecutar inferencias a gran velocidad.
Estas instalaciones no son almacenes de servidores. Son ciudades del conocimiento, con arquitecturas optimizadas, enfriamiento avanzado y conexiones de red ultrarrápidas. Y en su corazón, chips como los de AMD y Nvidia. El futuro de la inteligencia artificial no se juega solo en los laboratorios de investigación, sino en los suelos de hormigón de estos centros de datos.
El silicio como nuevo petróleo
En los años 20, el petróleo definía el poder. Hoy, el silicio y más concretamente, los transistores especializados en IA está tomando su lugar. Los acuerdos como el de AMD y Meta no solo mueven dinero. Están reconfigurando las alianzas geopolíticas, las cadenas de suministro globales y el futuro de la innovación. No es exagerado decir que, en este nuevo orden, quien controla el cómputo, controla el conocimiento.
Y mientras los mercados celebran, los ingenieros trabajan. Porque detrás de cada gigavatio, de cada acción subiendo, hay un equipo diseñando chips que podrían ayudarnos a descifrar enfermedades, traducir idiomas en tiempo real o incluso simular mundos virtuales indistinguibles de la realidad. La carrera ya no es solo por la inteligencia artificial. Es por el futuro mismo.