Dos días después de presentar Claude Fable 5, Anthropic lo apagó para los usuarios extranjeros.
La suspensión llegó este viernes y alcanza también a Mythos 5, en cumplimiento de una directiva del Gobierno de Estados Unidos invocada por motivos de seguridad nacional. El movimiento golpea justo al primer modelo de la clase Mythos, que la compañía había distribuido solo a organizaciones del programa Project Glasswing.
Dentro de ese grupo figuran Apple, Google, Microsoft, Amazon Web Services, NVIDIA, Meta y Samsung. No era, por tanto, un despliegue masivo, sino un acceso limitado a grandes actores tecnológicos que recibieron antes que nadie un sistema rodeado de controles y ahora también de restricciones políticas.
Anthropic recibió la orden cuando el modelo apenas llevaba dos días fuera
La empresa explicó que la carta oficial llegó ese mismo viernes y que no detallaba la causa concreta de la alarma. Aun así, Anthropic interpreta que Washington cree haber detectado una forma de eludir o desbloquear Fable 5.
"Hoy recibimos la directiva del gobierno. La carta no especificaba los motivos de su preocupación por la seguridad nacional. Entendemos que el gobierno cree haber descubierto un método para eludir, o desbloquear, Fable 5." - Anthropic
Ahí aparece una de las tensiones centrales del caso. El sistema ya contaba con un mecanismo de contención que desviaba automáticamente las preguntas sobre ciberseguridad, biología o química hacia Opus, un modelo de menor capacidad.
Amazon lideró las investigaciones que localizaron las vulnerabilidades. El hallazgo describía una secuencia de instrucciones pensada para extraer del modelo información sobre fallos de seguridad, una maniobra que sugiere que el problema no estaba solo en lo que sabía, sino en cómo podía forzarse esa respuesta.
El conflicto no empezó ahora y venía creciendo desde febrero
En febrero, el Pentágono ya había designado a Anthropic como un riesgo para la cadena de suministro tras su negativa a colaborar en vigilancia masiva y en el desarrollo de armas autónomas. Esa fricción previa ayuda a leer la orden de esta semana no como un episodio aislado, sino como otro capítulo de un pulso abierto entre la empresa y el aparato de seguridad de Estados Unidos.
Anthropic, la compañía dirigida por Darío Amodei, sostuvo además que el Gobierno debería poder bloquear despliegues inseguros, pero mediante un proceso legal transparente, justo, claro y apoyado en hechos técnicos. Su reproche no discute la existencia de límites, sino la forma en que se han aplicado en este caso.
La pausa choca con el discurso reciente de la propia empresa
Hace una semana, Anthropic había pedido públicamente ralentizar el desarrollo de esta tecnología para ganar tiempo ante sus implicaciones. La compañía reconocía además que la inteligencia artificial ya participa en su propio desarrollo hacia la automejora recursiva, una idea que parecía teórica hasta que el debate volvió a aterrizar en un bloqueo real sobre automejora recursiva.
Esa coincidencia resulta difícil de pasar por alto. Una empresa que pedía frenar la carrera de la IA avanzada se encuentra ahora con que el freno lo acciona el Gobierno y lo hace sin explicar públicamente el detalle técnico que justifica la medida.
La suspensión llega además semanas antes de la salida a bolsa prevista para Anthropic y OpenAI.
La seguridad nacional irrumpe cuando la valoración roza el billón
La oferta pública inicial de ambas compañías está proyectada entre septiembre y noviembre de este año. En el caso de Anthropic, la valoración ronda el billón de dólares, de modo que la interrupción no afecta solo al acceso a un modelo, sino también al relato de control y fiabilidad con el que una empresa de este tamaño intenta llegar al mercado antes de la salida a bolsa.
El dato más incómodo quizá sea otro. Un modelo lanzado hace dos días, reservado a un círculo de gigantes tecnológicos y protegido con redirecciones internas acabó suspendido por seguridad nacional justo cuando su creador se acerca a Wall Street con una valoración cercana al billón de dólares.